Una moda que se está difundiendo en algunas iglesias es, que, a falta de coro, se usan cantos grabados en la Misa, ¿es esto correcto?
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La santa Misa
es el sacramento máximo en el que nos alimentamos de la Palabra de Dios y del
cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, por eso la sagrada liturgia es muy
cuidadosa en elegir los cantos y el coro que acompañan cada parte, con la
finalidad de permitir que la asamblea y el presidente se adentren con todo su
ser en lo que están celebrando.
La dignidad
de la música y el canto en la liturgia
La
constitución Sacrosanctum Concilium trató el tema de la
dignidad de la música sagrada y dio normas para que se respetara su origen y su
fin, pues las reformas del Concilio Vaticano II buscaban la plena participación
de pueblo en la sagrada liturgia.
En el número
112 de dicha constitución, con respecto al canto encontramos lo siguiente:
En efecto, el
canto sagrado ha sido ensalzado tanto por la Sagrada Escritura, como por los
Santos Padres, los Romanos Pontífices, los cuales, en los últimos tiempos,
empezando por San Pío X, han expuesto con mayor precisión la función
ministerial de la música sacra en el servicio divino.
La
participación de los fieles
Hay que
destacar que el canto no es un "accesorio" en las celebraciones
litúrgicas, como si se tratara de un complemento para lucirse. Además, quien
acude a ellas no debe ser un mero espectador, por eso, los responsables de la
liturgia deben tener claro que no se trata de "amenizar" un evento
cualquiera, sino que la finalidad de la música sacra "es gloria de Dios y
la santificación de los fieles" (n. 112)
Por ello, toma
en cuenta también el canto que surge del pueblo, como lo encontramos en todas
las culturas del mundo, así mismo, el documento destaca nuevamente que los
fieles deben participar de los cantos:
Foméntese con
empeño el canto religioso popular, de modo que en los ejercicios piadosos y
sagrados y en las mismas acciones litúrgicas, de acuerdo con las normas y
prescripciones de las rúbricas, resuenen las voces de los fieles (n. 118).
El uso de
instrumentos musicales
En primera
instancia, el instrumento que puede acompañar los cantos litúrgicos es el
órgano. Sin embargo, se tienen estas consideraciones:
En el culto
divino se pueden admitir otros instrumentos, a juicio y con el consentimiento
de la autoridad eclesiástica territorial competente [...] , siempre que sean
aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y
contribuyan realmente a la edificación de los fieles (n. 120).
Y respecto a
los cantos, deben apegarse a la doctrina católica:
Los textos
destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina católica;
más aún: deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes
litúrgicas (n. 121).
El uso de
música grabada
Atendiendo a
todo lo anterior, reproducir música o cantos grabados en una Misa o celebración
litúrgica constituirá un abuso litúrgico, puesto que no se apega a la finalidad
del canto.
Entonces, si lo
que se busca es llenar la ausencia del coro, lo mejor es que el pueblo entone
los cantos a capela o, en su defecto, se omitan y todo sea recitado.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
