El comienzo de
las votaciones para elegir a un nuevo Papa está cargado de simbolismo, como
explica Javier Martínez-Brocal
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Cierre Capilla Sixtina. Cónclave de 2013. Foto: CNS |
¿Cómo se da
paso al inicio de las votaciones del cónclave?
Los 133 cardenales electores están convocados a las 16:30
horas de este miércoles en la Capilla Paulina, a unos metros de
la Capilla Sixtina. Igual que en la Capilla Sixtina se los pone
bajo los frescos del Juicio final, este primer lugar ha sido
elegido «porque en él hay unos frescos de san Pedro crucificado»,
explica el corresponsal de Alfa y Omega y autor del
libro Cónclave. Frente a las ambiciones del mundo, «le
están diciendo al futuro Papa que lo que le espera es el martirio».
Durante el
cónclave, en la Capilla Paulina también «está el Santísimo. Es
donde celebran Misa juntos los cardenales». Además ahí esperan durante las
votaciones, en oración, los ceremonieros.
Desde ahí salen
rezando las letanías de los santos, «invocando a las grandes figuras de la
Iglesia y de todos los continentes». Al entrar en la Sixtina «se reza el Veni
Creator y los cardenales, uno a uno, hacen el juramento de
confidencialidad con la mano en el Evangelio.
¿En qué
momento se quedan solos los electores?
Después del juramento, el maestro de ceremonias pontificio, Diego
Ravelli, pronuncia el célebre «extra omnes» («todos fuera»), tras lo
cual los ceremonieros y el resto de personal, por ejemplo fotógrafos, salen de
la Capilla Sixtina. Los únicos que se quedan dentro un primer momento son el
maestro de ceremonias y el predicador, que «en esta ocasión será el expredicador
de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa». Este pronuncia una meditación y
ambos se marchan.
¿Qué pasa
después?
El cardenal George Jacob Koovakad, el último cardenal diácono,
cierra la Capilla Sixtina por dentro y deja la llave encima de su mesa. Será el
encargado de abrir y cerrar la puerta siempre que haga falta.
Tras el «extra
omnes», el sustituto de la Secretaría de Estado, Edgar Peña Parra,
«recorre toda la zona para asegurarse de que las puertas están clausuradas con
80 sellos de plomo y de que nadie entre», explica Martínez-Brocal. Ni él
ni Ravelli —que también es secretario del colegio
cardenalicio— participan en el cónclave, pero «están en la zona por si hacen
falta». Por ejemplo, si se votara Papa a alguien que no fuera cardenal elector
y hubiera que localizarle y llevarle a la Capilla Sixtina.
¿Hay
votación el primer día?
Cuando se quedan los electores solos, el cardenal Pietro Parolin,
como primer elector, pregunta si hay alguna duda y si se quiere proceder ya a
votar. «Se da por seguro que habrá votación. Pero pueden decidir que no»,
apunta Martínez-Brocal. En ese caso, solo se sabrá porque no habrá fumata esa
tarde.
María Martínez López
Fuente: Alfa y
Omega