Compartimos las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre el ayuno y abstinencia
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La Iglesia
Católica cuenta con una serie de prácticas y tradiciones que marcan el
calendario litúrgico y guían la vida espiritual de sus fieles. Entre estas se
encuentran el ayuno y la abstinencia durante la Cuaresma, el periodo de 40 días
de preparación para la Pascua.
Para ayudar a
los católicos a vivir este tiempo litúrgico especial y profundizar en el
conocimiento de la fe, te compartimos las respuestas a las preguntas más
frecuentes sobre el ayuno y abstinencia:
¿Qué
significa el ayuno y la abstinencia?
Según el Código
de Derecho Canónico, el ayuno y la abstinencia son prácticas
penitenciales que todos los católicos están obligados a realizar “por ley
divina” en determinados días del año, con el fin de que "se nieguen a sí
mismos".
Según la Constitución
Apostólica Paenitemini, la abstinencia prohíbe el consumo de carnes,
“pero no el uso de huevos, lacticinios y cualquier condimento a base de grasa
de animales”. Mientras que el ayuno “obliga a hacer una sola comida durante el
día, pero no prohíbe tomar un poco de alimento por la mañana y por la noche,
ateniéndose, en lo que respecta a la calidad y cantidad, a las costumbres
locales aprobadas”.
No obstante, el
canon 1253 del Código de Derecho Canónico indica que “la Conferencia Episcopal
puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia,
así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo
por obras de caridad y prácticas de piedad”.
¿Cuál es el
origen de la práctica del ayuno y la abstinencia?
Estas prácticas
tienen profundas raíces en la historia y la teología. El ayuno se remonta a
tiempos bíblicos, donde personajes como Moisés (Éxodo 34, 28),
Elías (1 Reyes 19, 8) y Jesús mismo (Mc. 1, 13)
practicaron el ayuno. En el Cristianismo primitivo, el ayuno era una forma
común de expresar arrepentimiento y buscar la cercanía con Dios.
La abstinencia
de carne tiene sus raíces en la tradición de la Iglesia de sacrificar algo como
acto de penitencia, así como San Pablo invitó a someter y dominar su cuerpo (1
Cor 9, 27) por un bien mayor.
¿Por qué los
católicos practican el ayuno y la abstinencia?
¿Qué días
son obligatorios el ayuno y la abstinencia en la Iglesia Católica?
El Código
de Derecho Canónico indica en el canon 1251 que los días en que es
obligatorio ayunar y practicar la abstinencia son el Miércoles de Ceniza y el
Viernes Santo. Precisa que todos
los viernes del año, “a no ser que coincidan con una solemnidad, debe
guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la
Conferencia Episcopal”.
¿A qué edad
se obliga el ayuno y la abstinencia?
El Código
de Derecho Canónico establece en el canon 1252 que el ayuno es
obligatorio desde la mayoría de edad hasta los 59 años. La abstinencia de carne
es obligatoria a partir de los 14 años.
¿Quiénes
están exentos de ayunar y no comer carne en Cuaresma?
Los menores de
edad y ancianos de 60 años o más están exentos de ayunar, y los menores de 14
años pueden comer carne. No obstante, el canon 1252 del Código
de Derecho Canónico sugiere a los pastores de almas y padres de
familia que ayuden a los pequeños que no están obligados al ayuno y la
abstinencia, a formarse en un “auténtico espíritu de penitencia”. También están
exentos los enfermos, mujeres gestantes o que alimentan a sus bebés y obreros
de acuerdo a su necesidad.
¿Cuál es el
sentido de practicar el ayuno y la abstinencia?
Si bien ambas
prácticas nos ayudan a crecer en el espíritu de penitencia y conversión al que
Jesús nos llama, el Catecismo
de la Iglesia Católica recuerda en su numeral 1430 que este
llamado se enfoca en “la conversión del corazón”, sin la cual las obras
exteriores “permanecen estériles y engañosas”.
Al respecto, la
página web del Opus
Dei señala que “en el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón
profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban
escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba
lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro,
consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que ‘ve en lo
secreto y te recompensará’ (Mt 6,18)”.
Por Cynthia Pérez
Fuente: ACI
Prensa
