El P. Eduardo Hayen Cuarón, exorcista de la diócesis mexicana de Ciudad Juárez, explica en su cuenta de la red social X (antes Twitter) por qué los demonios o diablos no tienen un cuerpo físico como los seres humanos
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Crédito: Pixabay |
En una publicación de 26 de abril, el exorcista comenta que “hay personas que afirman haber visto
al demonio. Algunos dicen que tiene una pata de cabra; otros lo han visto con
cuernos; otros más afirman que es un monstruo y hay quienes dicen que se les
apareció como un hombre guapo y elegante”.
“Lo cierto es que los demonios carecen de
cuerpo, al igual que los ángeles buenos. No lo necesitan porque son seres
puramente espirituales”, precisa el también director del semanario Presencia.
El P. Hayen añadió que “los demonios no sienten
como nosotros porque no tienen nuestros sentidos, ni se mueven. Un demonio es
una sustancia espiritual incorpórea”.
“Es cierto que pueden actuar sobre un cuerpo, y
si se llegan a aparecer en forma corporal, no es porque tengan el poder de
crear un cuerpo de la nada —sólo Dios es capaz de crear de la nada— sino porque
toman materia ya existente y le dan forma corporal”, continuó.
Los demonios, refirió el exorcista mexicano,
“tampoco pueden engendrar, así que si alguna mujer dice que tuvo un hijo del
diablo, miente o ha perdido la razón”.
¿El diablo tiene forma de animal?
En una segunda publicación sobre
el tema, el sacerdote explicó que “las representaciones del demonio en forma de
animales o bestias son simbólicas. Los seres humanos buscamos representar las
realidades espirituales con formas que podemos imaginar a través de nuestros
sentidos externos e internos”.
“Por ejemplo representamos a Dios Padre como un
anciano, o al Espíritu Santo como una paloma, pero son sólo representaciones
para poderlas comprender a través de nuestros sentidos”, agregó.
El exorcista indicó también que “cuando un
demonio posee a una persona, ejerce un dominio despótico sobre el cuerpo de esa
persona, pero nunca puede poseer el alma de ese ser humano”.
Finalmente indicó que eso ocurre porque “el
alma es la forma sustancial del cuerpo del poseso, y esa persona poseída no
deja de estar unida a su alma espiritual. La posesión es sólo un mal físico que
realiza el demonio en el cuerpo de un ser humano”.
¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica
sobre el diablo?
El numeral 391 del Catecismo señala
que Satán y los otros demonios son ángeles caídos que fueron creados por Dios
con “una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos”.
“Es el carácter irrevocable de su elección, y
no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de
los ángeles no pueda ser perdonado”, señala luego el numeral 393.
El numeral 414 precisa además que “Satán o el
diablo y los otros demonios son ángeles caídos por haber rechazado libremente
servir a Dios y su designio. Su opción contra Dios es definitiva. Intentan
asociar al hombre en su rebelión contra Dios”.
Por Walter Sánchez Silva
Fuente: ACI Prensa