Jesús nos da el siguiente lema para vivir durante la Cuaresma: "Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón"
![]() |
| fizkes | Shutterstock. Dominio público |
En particular, san Juan Pablo II comentó en su mensaje para la
Cuaresma de 1980 que la Cuaresma es un tiempo para examinar los
«tesoros» de nuestras vidas:
«El espíritu de penitencia y su práctica nos impulsan a desprendernos
sinceramente de nuestras posesiones innecesarias, e incluso a veces de las
necesarias, que nos impiden ‘ser’ realmente como Dios quiere que seamos:
‘Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón’. ¿Está nuestro
corazón apegado a la riqueza material, al poder sobre los demás, a formas
sutiles de dominar? Si es así, necesitamos a Cristo, el Liberador pascual, que,
si lo deseamos, puede liberarnos de todas las ataduras del pecado que nos
atenazan».
Deshacernos
de los falsos tesoros
San
Juan Pablo II continúa desafiándonos no solo a identificar los
falsos tesoros a los que nos aferramos, sino también a deshacernos de ellos:
«Preparémonos para
dejarnos enriquecer por la gracia de la Resurrección, despojándonos de todos
los falsos tesoros: los bienes materiales que no necesitamos son a menudo las
condiciones mismas de la supervivencia de millones de seres humanos. Asimismo,
además de su mera subsistencia, cientos de millones de personas esperan que les
ayudemos a dotarse de los medios necesarios tanto para su plena promoción
humana como para el desarrollo económico y cultural de sus países».
De
este modo, podemos purificar nuestros corazones mediante el desprendimiento y
la caridad. Podemos regalar nuestros tesoros para que otros prosperen.
Al
entrar en la Cuaresma, preguntémonos qué es lo que verdaderamente atesoramos en
la vida y tratemos de desprendernos de todo lo que pueda alejarnos de Dios.
Philip
Kosloski
Fuente: Aleteia
