Entre las
muchas figuras que se colocan en el Nacimiento o Belén, acompañando la
natividad de Jesús junto a la Virgen María y San José, en algunos países se
acostumbra colocar un pequeño diablo o demonio. Aquí te explicamos por qué.
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| Dominio público |
Uno de los países latinoamericanos donde se puede ver este tipo de
decoración es México.
El ex embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau,
notó este detalle en una visita al país.
El 3 de diciembre de 2021, en su cuenta en Twitter, Landau publicó
una foto y dijo que “hoy en Jalisco vi por primera vez un nacimiento con un
diablo (a la derecha). ¿Es común en México?”.
La publicación recibió muchas respuestas señalando que es común
usar estas imágenes, e incluso le recomendaron ver pastorelas, que son
puestas en escena típicas en México en Adviento.
En un video, el P. José de Jesús Aguilar, subdirector de Radio y Televisión
de la Arquidiócesis Primada de México, explicó que la figura del demonio en el
nacimiento no es simplemente “decorativa”, sino que “es una manera de
interrogarnos”.
“En esta Navidad, ahí está la figurita para recordarme: ¿estoy permitiendo que
el demonio rompa, destruya mis ideales, mis momentos felices, mi cercanía con
los demás, mi solidaridad con los necesitados?”.
El P. Aguilar subrayó que en Navidad “no es fácil abocarse a
agradecer, a concentrarse en el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Tenemos
muchos distractores”.
“Precisamente por eso, en este tiempo de Navidad esta presencia
del demonio nos recuerda muy bien: ¿tú cada año celebras la Navidad y te
preparaste para celebrarla?”.
“¿O a lo mejor en tu cena de Navidad incluso hubo de invitado el
egoísmo? Porque solamente pensaste en ti y ni siquiera en tus familiares, ni
siquiera llamaste por teléfono a tus padres, ni siquiera pensaste en ese
enfermo que necesita por lo menos un mensaje de WhatsApp para sentirse
apreciado, o no pensaste en que está cerca de tu casa y que le podías haber
compartido un poco de alimento o que tiene frío, etcétera”.
“O en tu casa en la Navidad siempre hay pleitos, hay borracheras,
lamentablemente fuiste causante de un accidente”, continuó.
El sacerdote mexicano advirtió que “el demonio de alguna manera
está presente en cada Navidad, como en todos los días, buscando alejarnos de
Dios, buscando que perdamos la fe, que caigamos en las tentaciones que la vida
nos va poniendo para que seamos esclavos del mundo y no seguidores de Dios”.
Por eso, dijo, la figura del demonio puede encontrarse en los
nacimientos “en distintos materiales, y en muchas ocasiones en forma ofensiva.
Porque el hecho de que se represente de repente al demonio desnudo, o incluso
evacuando, es una manera de decir: el demonio no le tiene respeto a nada”.
“El demonio es un espíritu al que no le importa el orden, que no
le importa el respeto, que no le importa la unidad. Llega a destruir y, sobre
todo, a tentar”, dijo.
“El demonio no solamente está presente, por lo tanto, en algunos
nacimientos españoles, particularmente, y mexicanos, sino también está presente
en otro elemento de la Navidad, que son las pastorelas en las pastorelas”,
indicó.
El P. Aguilar recordó que el tema central de las pastorelas es que
“el Ángel les anuncia a los pastores, por eso se llaman pastorelas, que ha
nacido el hijo de Dios”.
“¿Qué es lo que quieren hacer los pastores, que es lo que surge de su corazón,
de su fe? ‘Vamos a adorar al niño’”, continuó.
Sin embargo, dijo, “precisamente el demonio, que no quiere que el
ser humano adore a Dios, que no quiere que reconozca en Jesucristo al Mesías,
empieza a hacer sus trampas y entonces las pastorelas nos llevan de la mano a
todas las tentaciones”.
El sacerdote mexicano señaló que es frecuente ver en los
nacimientos la figura del diablo cerca de la de un ermitaño. Esto sirve “para
decir que incluso a las personas más santas, incluso a las personas más llenas
de oración, más virtuosas, el demonio puede hacerles caer para que la Navidad
no represente nada para ellos”.
“Si es que ves un nacimiento con esta figurita del demonio” en una
casa o en una iglesia, dijo, no es que “estén dándole culto, estén diciendo
‘este personaje es importante’”, precisó.
El P. Aguilar subrayó que “cada Navidad es un momento de alegría,
pero un momento de tentación. Un momento de recordar el amor de Dios, pero
también un momento en que podemos sucumbir en las garras del mal”.
“Aprovechemos esta pedagogía de nuestros nacimientos españoles,
mexicanos o de cualquier parte del mundo”, alentó.
“Démosles el significado profundo que tienen, veneremos a Nuestro
Señor Jesucristo y que, a diferencia de estos nacimientos, que pueden ser
minúsculos, (...) que nuestra fe y nuestro agradecimiento a Dios no sea
minúsculo, sino mayúsculo”, concluyó.
