La última partida del Fondo Nueva Evangelización de la CEE ha financiado 167 proyectos pastorales en todo el mundo, incluidos Rusia y Ucrania. «Es solo un pequeño guiño para la paz», afirman
Del más de millón y medio de euros que el Fondo
Nueva Evangelización (FNE) de la Conferencia Episcopal Española
ha concedido tras su última reunión a proyectos pastorales de todo el mundo,
12.000 han ido a parar a la localidad india de Enthayar, situada en la diócesis
de Kanjirapally, donde se está construyendo la iglesia de San Judas. 
Iglesia de San Judas en Enthayar. Foto: P. Soji. Dominio publico
Por allí pasó hace tres días el padre Soji Kannalil, sacerdote local que atiende en su hospital —es director gerente del Mundakayam Medical Trust Hospital, cuya capilla ha sido renovada también con el dinero del FNE— a la feligresía de esta parroquia, que «se vino abajo con un terremoto que hubo en la zona hace dos años». «La gente no tenía un lugar donde celebrar la fe», explica en conversación con Alfa y Omega.
Originalmente, la comunidad estaba «instalada en las montañas», pero con el movimiento de tierras «tuvieron que bajar hacia la zona del valle, que es mucho más segura» y, claro, «allí no tenían iglesia». Lo primero que hicieron fue «levantar un pequeño templo, muy sencillo y humilde», simplemente para «poder celebrar la Misa». Se trata de gente con muy pocos recursos. «Son casi todos cristianos, que se dedican a la agricultura, y no podían afrontar la construcción de una parroquia grande, que es lo que hacía falta», asegura Kannalil. Gracias al fondo de la CEE ha sido posible concluir la construcción.
La obra, sin embargo, tiene más
importancia de lo que parece a priori. Se trata
de una pequeña victoria para unos católicos que están en minoría en el país
asiático y que sufren persecución a causa de su fe. «Verdaderamente
tenemos problemas», desliza el sacerdote, sin poder entrar en más detalles.
Soji, de hecho, es el único que se ha atrevido a hablar con este semanario
sobre las dificultades a las que los cristianos se enfrentan en su día a día y,
sobre todo, cuando quieren levantar un templo. «Escuchan todo lo que decimos»,
dice otro cristiano que no quiere participar en el reportaje.
Por otro lado, Kerala, que es el
estado en el que se encuentran Kanjirapally, Enthayar y la nueva iglesia, es
donde se concentra «el mayor número de cristianos del país» y es la cuna de los
misioneros que van al norte a evangelizar. «Casi todos proceden de aquí»,
concluye el padre Kannalil. Por ello, contar con una parroquia es clave en todo
este proceso de difusión del mensaje de Jesús.
Radiografía de la necesidad
La construcción de la iglesia de San
Judas es solo uno de los 167 proyectos apoyados por el FNE. 100 de ellos se
están desarrollando en distintos países de África, principalmente en la
República Democrática del Congo, que será visitada por el Papa Francisco entre
el 31 de enero y el 3 de febrero de 2023. Allí el fondo está financiando la
construcción de iglesias, la renovación de seminarios e incluso el proyecto
para la rehabilitación de la catedral de Inongo. «Con el listado de proyectos
en la mano uno puede darse cuenta de los países que lo están pasando peor, como
Cuba, Venezuela o Haití, donde la situación es catastrófica», explica Juan
Martínez Sáez, misionero de Verbum Dei y director del fondo. «Aunque también es
cierto que influye mucho el número de misioneros españoles que haya por la
zona, que son quienes conocen la existencia de esta herramienta de la CEE y
solicitan ayuda para las zonas en las que se encuentran».
Además del Congo, otros países
africanos como Angola, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Etiopía o Uganda también
han recibido el dinero español. En este último país, por ejemplo, uno de los
proyectos es la construcción de un muro perimetral, por valor de 5.000 euros,
para dotar de seguridad a la iglesia de Omoro, en la diócesis de Lira. «Son
pequeñas cantidades, pero el efecto más bonito de estas ayudas no es el
económico, sino el de la fraternidad cristiana», asegura Martínez. «No te
puedes hacer una idea de lo que supone para una comunidad perdida por el mundo
recibir una ayuda de la Conferencia Episcopal. “¡Los católicos de España se han
acordado de nosotros!”, dicen. Eso es impresionante. Produce un gran efecto de
fraternidad», añade.
Más allá del continente africano, el fondo de la Iglesia española, cuyos recursos provienen de la propia CEE y también de las diócesis, de congregaciones religiosas, de otras instituciones eclesiales y de donantes particulares, ha llegado en esta ocasión hasta América, con 44 proyectos, y Asia, donde se han desarrollado 17 trabajos pastorales. En Europa destaca la ayuda que se ha brindado a Ucrania, donde se van a reparar una escuela infantil católica, situada en la diócesis de Sambir-Brohobych, y las ventanas del Arzobispado de Ivano-Frankivsk. «Nosotros no nos metemos en política, sino que atendemos las necesidades de la gente. Por eso ayudamos a Ucrania», aclara el director, «y por eso también hay un proyecto para dotar de un sistema de audio a la parroquia de san José, en Rusia. Es solo un pequeño guiño para la paz».
José
Calderero de Aldecoa
Fuente:
Alfa y Omega