“Lo que hicisteis a uno de éstos mis humildes, a mí lo habéis hecho”
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| Dominicas de Lerma |
Buenos días,
hoy Matilde nos lleva al Señor. Qué pases un feliz día.
Y pensaba:
“Seguro que ninguna hermana se ha levantado hoy tan dolorida como estoy yo”.
Pero al salir de la celda, en el pasillo, me abordó una hermana que estaba muy
apurada: “¡Por favor, búscame las gafas en mi celda, las he extraviado y no veo
nada para encontrarlas! ¡Pero dúchate primero y después vienes a buscármelas!”.
Esta hermana
tiene muy mala vista y no me extrañaba que no diera con ellas. Y pensé: “Los
pobres no admiten demora”, hay que auxiliarles, “ya y ahora”. Y me dirigí con
ella a su celda. Después de dar unas pocas vueltas: ¡¡Aquí están!!, le dije y
se puso muy contenta…
Este episodio
me hizo orar vivamente a Dios desde que me levanté. Jesús ya nos dijo: “A los
pobres los tendréis siempre con vosotros”, ¡Y a la puerta! No imaginaba que el
Señor me iba a responder tan rápidamente y con tanta claridad: mis molestias
eran nada comparadas a esta necesidad imperiosa de mi hermana.
Siempre,
nuestras molestias tienen respuesta en el entorno en que vivimos, porque, si
miro bien, descubriré un hermano más enfermo, más dolorido y hasta más apenado
y triste que yo.
Jesús tenía un
arte especial para descubrir a los necesitados a su alrededor y muchas veces
sin que le formularan la petición, como aquella mujer que, le tocó por detrás
el manto para ser curada de su flujo de sangre. Y Jesús dijo: “¿Quién me ha
tocado?”: ¡Sintió que estaba curando a alguien!
Hoy, el reto
del amor es, desde mi debilidad, descubrir donde está mi hermano necesitado de
una palabra o de un servicio y dar gracias a Dios porque con Jesús somos
también nosotros “médicos desde su gracia”.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
07 julio 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
