Por sus frutos, no por su aspecto
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos días,
cogí una naranja para el postre de la comida. Ni me había dado cuenta de su
aspecto, pero, cuando la fui a pelar, pensaba que me habían gastado una broma y
me la habían cambiado por un limón. Y hasta le comenté a la hermana que se
sienta a mi lado que quién me ha puesto ahí ese limón.
Es que
realmente la naranja no parecía naranja, era amarilla por fuera. Pero otra
hermana que me vio dudosa, se acercó a mí y me dijo que no me fijara en lo de
fuera, que la probara y ya vería.
Así que le hice
caso y comencé a abrirla. Por dentro su color ya era normal, y, al probarla…
¡estaba buenísima!
Pues mientras
la terminaba me vino aquella cita: “Por sus frutos los conoceréis”. Sí, por sus
frutos, no por su aspecto exterior. Y es que en realidad un fruto solo se sabe
cómo está al probarlo, de nada vale solo mirarlo. Es más, muchas frutas, cuando
tienen ya un peor aspecto por fuera, es entonces cuando están más buenas y
dulces.
Lo que me
planteaba el Señor era muy claro: “¿Cómo está tu interior? Eso es lo que
realmente importa”. A veces te encuentras con personas a las que aparentemente
parece que todo les va genial, y, sin embargo, nunca llegas a su interior, son
inaccesibles. En cambio veo a personas hacerse mayores y enfermar, y, sin
embargo, conservan toda la vitalidad en su espíritu, hasta el punto de que son
capaces de hablarte de Cristo en tan solo unos minutos, con más profundidad que
en otras etapas de su vida.
Jesús, en el
evangelio, se acerca a todos, hasta a aquellas personas a las que nadie se
atrevía a acercarse. Y precisamente Él lo que iba a haciendo a su paso era no
solo curar, sino sobre todo restaurar el corazón de aquellas personas para
devolverles su dignidad, su fe. Y así, que creyendo en Él, se convirtieran en
Sus testigos.
Hoy el reto del
amor es descubrir el interior. En este tiempo de vacaciones no te olvides del
interior. Cómo dice la cita: “Sobre todo, cuida tu corazón, porque en él está
la fuente de la vida” (Prov 4, 23). Sé transparente ante el Señor, y deja que
Él haga de tu vida “un buen fruto” para los demás. Entonces te dará más igual
todo lo exterior, y disfrutarás más con las cosas profundas.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
22 julio 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
