La cita en la Basílica Vaticana -como informa la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias- será el próximo domingo 24 de abril, a las 10 de la mañana
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| Misa en el Domingo de la Divina Misericordia/19 abril 2020 |
En los últimos
dos años, a partir de 2020, Francisco había presidido de forma reservada en la
Iglesia del Santo Espíritu en Sassia la celebración instituida por Juan Pablo
II. El lugar de culto está dedicado a Santa Faustina Kowalska que recibió el
mandato de Jesús de celebrar la fiesta el segundo domingo de Pascua. Este año
la cita será en la Basílica Vaticana el domingo próximo, 24 de abril, a las 10
de la mañana.
Tras los dos
años de celebraciones privadas en la Iglesia del Santo Espíritu en Sassia, se
celebrará por primera vez en la Basílica de San Pedro y con la presencia de
fieles la Misa del Papa en el Domingo de la Divina Misericordia, instituida
hace 21 años por San Juan Pablo II. La cita en la Basílica Vaticana -como
informa la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias- será el próximo
domingo 24 de abril, a las 10 de la mañana. Hoy, durante la audiencia general,
el Papa Francisco recordó esta conmemoración, saludando a los fieles polacos:
“Cristo nos enseña que el hombre no solo experimenta la misericordia de Dios,
pero es también llamado a mostrarla a su prójimo”.
El Papa, que de
la misericordia ha hecho una de las piedras angulares del pontificado al punto
de dedicarle un Jubileo en 2016, continúa el legado de Karol Wojtyla que
instituyó esta fiesta para la Iglesia en todo el mundo en 2000, en coincidencia
con la “Domenica in albis”, el primer domingo después de la Pascua. Esta es una
fecha que, según las visiones místicas de la santa polaca Sor Faustina
Kowalska, fue el propio Jesús quien se lo pidió, y también le ofreció
instrucciones sobre cómo pintar el famoso cuadro en todo el mundo.
"Deseo que
haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que la imagen, que pintarás con tu
pincel, sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; este
domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia", dice el famoso Diario de
Sor Faustina, beatificada por Juan Pablo II en 1993 y canonizada en 2000.
Deseo", son las palabras que la monja polaca atribuye a Jesús, "que
la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y un amparo para todas las almas y
especialmente para los pobres pecadores...". El alma que se acerca a la
confesión y a la Santa Comunión recibe el perdón total de sus pecados y
penas".
Un culto
extendido por todo el mundo
Santa Faustina
fue la primera persona que celebró individualmente esta fiesta con el permiso
del confesor. Pero ya en 1944 el culto de la Divina Misericordia en el primer
domingo después de la Pascua en el santuario de Cracovia – Lagiewniki estaba
presente. Luego, se difundió en toda Polonia en los años sucesivos. Incluso
Wojtyla, como Papa, dedicó a la devoción promovida por Sor Faustina la Iglesia de
Santo Espíritu en Sassia, un lugar de culto renacentista del siglo XVI a pocos
pasos de la Plaza de San Pedro. Desde 1994 la iglesia ha sido elevada a la
categoría de Santuario y cada mes es visitada por numerosos peregrinos y fieles
que rezan allí el Rosario cada tarde.
Las
celebraciones del Papa Francisco
Es en Santo
Espíritu en Sassia que el Santo Padre el año pasado, en el 90° aniversario de
la revelación de la imagen de Jesús Misericordioso, había presidido la Misa,
sin embargo, en forma restringida, en respeto de las normas anti COVID-19, solo
con la presencia de un grupo de reclusos, médicos, enfermeros y de refugiados
procedentes de África y Medio Oriente.
La de 2021 era
la tercera Misa del Papa de la Divina Misericordia; la primera fue en la plaza de
San Pedro, el 3 de abril de 2016, en medio del Jubileo Extraordinario de la
Misericordia. Una cita universal en la que el Papa insistió en el mensaje del
amor divino: “Toda enfermedad puede encontrar en la misericordia de Dios una
ayuda eficaz. De hecho, su misericordia no se queda lejos: desea salir al
encuentro de todas las pobrezas y liberar de tantas formas de esclavitud que
afligen a nuestro mundo. Quiere llegar a las heridas de cada uno, para
curarlas. Ser apóstoles de misericordia significa tocar y acariciar
sus llagas, presentes también hoy en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos
y hermanas suyos”.
El año
siguiente, 2017, Francisco también celebró en la Basílica Vaticana. En cambio,
en 2020, en plena pandemia, regresó a la Iglesia del Santo Espíritu para una
ceremonia privada, sin fieles. Mientras el mundo luchaba contra la emergencia
sanitaria y con el miedo de muertes y contagios, el Pontífice, durante la misa
transmitida por televisión y en distintos idiomas, exhortaba una vez más a
mirar a la misericordia de Dios, “mano que nos levanta siempre” y, al mismo
tiempo, advirtió del "riesgo" de ser alcanzado por otro
"virus", el del "egoísmo indiferente" que lleva a descartar
a los propios hermanos.
Ciudad del
Vaticano
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