Aaron, Aldo, Alonso, Andrés y Mariel Rodríguez Morales, nacieron el 1 de marzo del 2004 en México. Son quintillizos, un milagro de la vida y de Dios. Ellos se definen como un regalo de Dios y llevan 10 años de monaguillos
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| Cortesía |
Los quintillizos sirven desde hace 10 años como monaguillos en la
parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, en la zona de Candiles en el
Municipio de Corregidora, en el
Estado de Querétaro, México.
Algo que más recuerdan los quintillizos cuando se les pregunta
sobre su infancia, es lo divertida que ha sido su niñez, pues nunca han estado
solos, y la diversión los ha acompañado en todo momento, como también los ha
acompañado la
fe en Dios y el ejemplo de sus padres de amar a Dios en todo momento.
Para ellos han sido inolvidables todos los juegos que han
compartido, desde guerra de almohadas hasta voltear la casa
y los muebles para crear todo un circuito con obstáculos en el cual competían
como en algunos programas de televisión. Sin darse cuenta, todos estos juegos
poco a poco los fueron formando en la comprensión entre unos y otros como también
los fueron forjando en la ayuda mutua.
Otro momento de su vida que recuerdan los quintillizos es su época
escolar. Siempre han sido responsables y muy unidos a pesar de que los dividían en
dos grupos, pero es imborrable para ellos ese momento de
caminar juntos para ir a la secundaria, acompañarse y cuidarse al entrar y
salir, estos momentos son los que les han permitido fortalecer sus lazos de
hermanos.
Si bien nunca fueron niños que pelearan o agresivos, si se defendían entre ellos cuando alguno era ofendido o abusado por otros niños en la escuela. Esto es también un bonito recuerdo que comparten en entrevista para Aleteia.
La líder, ella
Los varones reconocen en Mariel, la única niña de los
quintillizos, a una líder cuando se trata del servicio de
monaguillos. Ella es quien les da las indicaciones para los diferentes roles,
como llevar los ciriales y la cruz alta o el incensario o la credencia. Para
ellos, el servir a Dios en el altar es algo único y especial que les ha
cambiado la vida.
Aaron, Aldo, Alonso, Andrés y Mariel Rodríguez Morales, también recuerdan lo especial que ha sido el hacer su Primera Comunión y la Confirmación. Ellos expresan que ha sido una bendición que cada uno tenga sus propios padrinos: cinco parejas de padrinos son quienes los han acompañado en cada sacramento. Una riqueza en el compadrazgo para sus papás y para ellos una riqueza de bendiciones al tener cada uno de ellos sus propios padrinos.
Después de cinco años sin quedar embarazada
Para los quintillizos el compartir como es que nacieron los llena
de emoción y orgullo pues ellos relatan que sus papás tenían más de cinco años sin
poder embarazarse y acudieron a un doctor pero no les
prometían nada, así que sus papás oraron con fe a Dios por un milagro para
poder ser papás, los quintillizo comentan que su papá le pedía
a Dios un hijo por lo menos un hijo y su mamá le pedía a Dios cinco hijos o los
que fueran.
Increíblemente
Dios les concedió después de cinco años, cinco hijos al mismo tiempo. Nunca se
imaginaron que sus plegarias serían escuchadas. Es por eso que los quintillizos
se definen como un milagro.
A partir de ese momento la mamá de los quintillizos Rodríguez Morales no volvió a dormir en paz, pues tenía mucho trabajo por el cuidado de los bebés, pero comentan los quintillizos que su mamá era muy dedicada, amorosa y muy organizada. Anotaba en un cuaderno todo lo relacionado a su alimentación y los cuidados especiales de cada uno de sus quintillizos para no olvidar ningún detalle para bañarlos, cambiarles de pañales y todo lo relacionado a su salud.
Uno de los bebés, con problemas de salud
Es necesario resaltar que todo milagro conlleva un reto y una misión
especial, pues ellos fueron sietemesinos.
Para muchos pudiera ser una complicación pero para ellos significó
fortalecer la paciencia para sus papás y también significó
que tuvieran que fortalecer su fe en la oración, pues la salud de uno de los
bebés, el pequeño Alonso, fue delicada hasta el punto de necesitar una
microcirugía de emergencia de madrugada sin mucha esperanza de vida. Por esta
razón el
papá de los quintillizos le rezó con mucha devoción a San José para
que intercediera por su pequeño bebé.
Y el milagro sucedió. El pequeño Alonso salvó la vida y como
promesa de su padre, ahora lleva como primer nombre el de José, en
agradecimiento por la curación.
El matrimonio de los Rodríguez Martínez -la señora Elsa Morales
Reyes y el señor Humberto Rodríguez Macedo-, salieron más fortalecidos en amor
y fe de esta etapa tan complicada. Pero después de esa época Dios los llenó de
profunda felicidad al ver a sus cinco bebés crecer en tamaño y crecimiento
espiritual.
“Para mí servir a Dios en el altar es lo mejor que me ha pasado en
la vida”
Aldo
“Cambiamos
nuestro estilo de vida al ser monaguillos pues fue una puerta para acercarnos a
la iglesia”
Mariel
“Conforme fuimos creciendo, crecimos también como
monaguillos, nos acercamos más a Dios y aprendimos más cosas” Aaron
“A una edad muy temprana aprendimos cosas que muchos otros niños
desconocen en cuestiones de fe y de Dios”
Alonso
“El servicio
de monaguillo me ayudó mucho pues entendimos mejor qué y cómo era la misa, nos
ayudó a comprender el significado de la santa misa”
Andrés
Llevando la Comunión a los enfermos, con sus papás
Hay un momento único y especial para ellos. Cuando lo describen es
casi un momento divino. Y es cuando sus papás, que son ministros de la
Comunión, llevan la Sagrada Eucaristía a los enfermos. Ellos, con sus sotanas y
vestimenta de monaguillos, acompañan a sus papás en ese momento sublime. Los enfermos
se sorprenden de cómo cinco monaguillos entran por la puerta de su casa y
sienten y notan la presencia de Dios.
Los quintillizos relatan este momento como si fuera
un lapso minúsculo en el cielo. Dios se acerca a los enfermos y
ellos han
sido testigos de milagros y de sanaciones inexplicables.
Estos monaguillos nos demuestran con su alegría y su fe que la inocencia
es importante para vivir y ser testigos. Pero sobre todo nos
enseñan que la vida en toda su extensión es un milagro. Dios da a manos llenas
a los que saben perseverar y esperar con confianza la misericordia de Dios.
Jesús V. Picón
Fuente: Aleteia
