No debemos mirar a nuestros seminarios actualmente con nostalgia o añoranza de tiempos pasados, sino con confianza en Dios"
| Día del Seminario |
Con tal motivo, la Subcomisión Episcopal para los
Seminarios ha elaborado una serie de materiales para apoyar
la celebración de esta Jornada, entre ellos una reflexión teológica sobre los
sacerdotes, una reflexión que "espera ser una ayuda y un estímulo,
para que reconozcamos el gran don que Dios nos hizo y sepamos proponer
a los jóvenes de nuestro tiempo la belleza y la alegría de la vocación
sacerdotal".
Dar gracias por
las vocaciones sacerdotales
"El Día del Seminario es
ocasión para que todo el pueblo de Dios sepamos dar gracias por las
vocaciones sacerdotales y podamos pedir al dueño de la mies que envíe
obreros a su mies. En el contexto del Sínodo universal convocado por el papa
Francisco, la Iglesia reconoce agradecida el gran don que supone el poder
peregrinar unidos, tras las huellas de Cristo, buen pastor y sumo y eterno
sacerdote", comienza esta reflexión teológica.
Los obispos invitan en esta jornada
a "mirar a nuestros seminarios actualmente, no con nostalgia o
añoranza de tiempos pasados, sino con confianza en Dios, sabiendo que
todo es suyo y que él vela por su Iglesia". Recuerdan que en nuestra
época, Dios sigue actuando y sigue suscitando vocaciones sacerdotales
entre nuestros jóvenes.
Así, la Subcomisión para los
seminarios animan a "buscar la renovación de la formación en nuestros
seminarios, de manera que respondan mejor a los retos que hoy nos lanza nuestra
Iglesia y nuestro mundo", tal y como pide el Papa Francisco.
"Los
sacerdotes no hemos sido llamados para estar solos"
En esta reflexión teológica, los
obispos recuerdan así mismo, el sentido del seminario y la fraternidad que
deben fomentar los seminaristas. "Los sacerdotes no hemos sido
llamados para estar solos. El seminario nos enseña la importancia de la
comunidad y la necesidad de vivir una sana fraternidad".
En esta línea, animan a los
sacerdotes a dar ejemplo de vivir relaciones fraternas en su presbiterio
para constituir "un testimonio luminoso" que suponga "una
ayuda para muchos jóvenes que se plantean la vocación sacerdotal, incluyendo
los propios seminaristas. Al ver a los sacerdotes intuyen que es posible vivir
gozosamente la amistad y la fraternidad en el seguimiento de Cristo y en la
respuesta a la vocación".
Al
servicio
El lema de este año invita también
a presentas la vocación sacerdotal como servicio." En el seminario,
los seminaristas aprenden a vivir el servicio y a servir a los hermanos, como
parte integrante y fundamental de la vocación. Los intereses egoístas y el
provecho propio han de desterrarse y deben dejar lugar al desarrollo de una
vocación recibida para ser entregada", señala la reflexión
teológica.
En esta línea, los obispos explican
que el seminario es una etapa crucial en la vida del sacerdote, "puesto
que allí se aprende que la Iglesia, en su desvelo por cada uno de sus hijos,
necesita de hombres dispuestos a servir y entregar su vida en todo tiempo y en
cada circunstancia. Un servicio y una entrega de la vida que es también
respuesta a las necesidades concretas de la Iglesia. El servicio que implica la
vocación sacerdotal se debe llevar a cabo en la Iglesia tal y como esta
necesita y espera ser servida".
Por último, los obispos explican que
la jornada del Día del Seminario es un momento propicio para poner de
manifiesto la solicitud de cada parroquia por el seminario y por las vocaciones
sacerdotales. "La Iglesia en este día nos propone mostrar nuestra
cercanía y aprecio por cada seminarista y orar por ellos, por sus formadores y
por todas las vocaciones sacerdotales".
Fuente: ReL