La mañana de este sábado, 8 de enero, el Santo Padre recibió en audiencia a los miembros de la Asociación de los Santos Pedro y Pablo, con motivo de sus 50 años de fundación, a ellos los animó a ser “artesanos del encuentro”
Estampilla por el 50 aniversario de la Asociación Ss Pedro y Pablo
“A través de su
servicio diario se convierten en artesanos del encuentro, llevando el calor de
la bondad de Jesús a los que entran en la Basílica de San Pedro, a los que
necesitan orientación, a los que necesitan una sonrisa para sentirse en casa”,
lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los miembros de la Asociación de los
Santos Pedro y Pablo, a quienes recibió en audiencia la mañana de este sábado,
8 de enero, con motivo de sus 50 años de fundación.
Al servicio de
la humanidad peregrina
Después de
saludar a todos los miembros de esta Asociación y a sus familias, el Santo
Padre señaló que, es bueno ver que, en este medio siglo de vida, han pasado de
ser una "guardia de honor de palacio" al honor de estar “al
servicio" de la humanidad peregrina”, dando así un testimonio especial de
vida cristiana, apostolado y fidelidad a la Sede Apostólica. Asimismo, el
Pontífice resaltó el significado de estos 50 años de historia y lo hizo
comentando el título de la revista “Incontro” que la Asociación
publica frecuentemente. “En el encuentro – afirmó el Papa – siempre hay
movimiento. Si todos nos quedamos quietos, nunca nos encontraremos. Este es el
criterio que da sentido a su compromiso diario. A través de su servicio diario
se convierten en artesanos del encuentro, llevando el calor de la bondad de
Jesús a los que entran en la Basílica de San Pedro, a los que necesitan
orientación, a los que necesitan una sonrisa para sentirse en casa”.
Algunas
indicaciones para el futuro
En este
sentido, el Papa Francisco les quiso dejar algunas indicaciones para el futuro,
para que su valioso servicio siga siendo un testimonio para aquellos con los
que se encuentran, en un contexto que todavía sentirá los efectos de la
pandemia, que resumió en la siguiente exhortación: "Volvamos a
empezar con más humanidad, mirando a Jesús, con esperanza en el corazón".
Empecemos de
nuevo. Ciertamente, dijo el Papa, teniendo en cuenta lo que hemos vivido,
teniendo en cuenta que todos hemos cambiado un poco y, espero, mejorado, pero
siempre dispuestos a servir según el lema de su Asociación: "Fide
constamus avita": "Perseveremos firmemente en la fidelidad de
nuestros padres".
Con más
humanidad
Otro aspecto
que comento el Pontífice fue el de empezar con más humanidad. Si todos hemos
cambiado un poco, es porque nos hemos dado cuenta, a través de lo que hemos
vivido, de que lo que realmente cuenta en la vida son las relaciones humanas.
Todos sentimos la necesidad de amarnos unos a otros, de vivir más unidos, de
escuchar las palabras buenas y alentadoras que se nos dicen y, a su vez, de
darlas con un estilo de vida esperanzador. Los animo a que sigan mostrando esta
cara.
Mirando a Jesús
Asimismo, el
Papa explicó que esto no se puede realizar si la Asociación no dirige su mira a
Jesús. Ustedes, les dijo el Santo Padre, siempre han propuesto la vida de Jesús
como el modo de vida plenamente humano, el punto de referencia y el fundamento
para el hombre de todos los tiempos y, por tanto, también para el hombre de
hoy. Pero aún más ahora, queremos dar testimonio de nuestra fe proclamando que
nuestra vida concreta encuentra su raíz en la humanidad de Jesús. Por eso,
conocerlo mejor, saber cómo llevó su existencia, qué dijo, cómo se relacionó
con los demás, es la base para descubrir cómo vivir humanamente hoy. Mirándolo
a Él, nos sentimos llamados cada vez más a un servicio cotidiano hecho de
acogida, de compartir, de escucha fraterna, de cercanía humana. Creo que así
podemos mostrar, con hechos, la belleza y la fuerza del Evangelio.
Con la
esperanza en el corazón
Y por último,
el Papa Francisco les propuso caminar: con la esperanza en el corazón.
“Queridos hermanos y hermanas, la esperanza nunca debe faltar en el camino del
creyente. Somos de Cristo, estamos injertados en él por el Bautismo; en
nosotros está su presencia, está su luz, está su vida. Caminemos, pues,
sostenidos por su Palabra: es la Palabra de vida. Caminemos con alegría y
esperanza, sabiendo que el Señor nunca dejará de apoyar nuestro compromiso con
el bien. Lo digo de manera especial a los jóvenes: los animo a entregar sus
energías a los necesitados y a convertirse en hombres capaces de encuentros
verdaderos y sinceros.
Antes de la impartir su bendición apostólica a los miembros de esta Asociación, el Santo Padre los invitó a encomendarse a la Virgen María, Virgo Fidelis, recitando la oración de los custodios de los Santos Pedro y Pablo, y finalmente, el Papa extendió su bendición sus familias, recordando especialmente a los niños y a los enfermos.
Renato Martínez - Ciudad del Vaticano
Vatican News