Este meteorólogo de la NASA y feligrés de la Capilla de las Nieves, en la Antártida, destaca la importancia del templo para los fieles católicos del continente helado.
| Capilla de las Nieves. Dominio público |
Y
es que esta es una de las pocas capillas de toda la Antártida,
el continente más frío y seco del planeta.
Sus orígenes se
remontan a la década de 1950, durante la construcción de la estación de McMurdo como parte del
Programa Antártico de los Estados Unidos. En un principio, los planes no
incluían ninguna capilla como parte del complejo, pero un capellán y varios
trabajadores comenzaron a construir el templo religiosos con sus propias manos.
Desde
entonces y hasta la actualidad, tras varias catástrofes, incendios y
derrumbamientos, la capilla original se ha ido reconstruyendo y
reubicándose a lo largo del complejo.
Hasta
julio de 2015, la Capilla de las Nieves era una de las pocas que impartía los sacramentos periódicamente.
Desde aquel año, su último capellán, Dan Doyle, se vio obligado a abandonar el
puesto. Ahora acuden sacerdotes que son enviados puntualmente por la diócesis
de Christchurch. Michael Smith es uno de ellos.
El
meteorólogo de la NASA relata que esta capilla es, con toda probabilidad,
"el único lugar del mundo en el que hay que usar gafas de sol dentro de la iglesia al ir a
la misa `del gallo´ por el brillo del sol".
"La
capilla de las Nieves está orientada al sur y a media noche, cuando el sol no
se pone -debido a la localización geográfica-, es de día las 24 horas y la luz entra por
la ventana situada detrás del altar", explica Mullenax a Catholic
News Agency. "Si tuvieras los ojos sensibles, podrías usar las
gafas de sol dentro", reitera.
Debido
a su trabajo, son más de 8 los viajes que ha tenido que realizar el
meteorólogo a la estación de la Antártida desde 1993. Los viajes suelen
comenzar en noviembre y se prolongan durante dos o tres meses, por lo que ha
pasado varias navidades allí.
Cuenta
que las primeras Navidades que pasó fuera de su hogar fueron especialmente
difíciles porque sus hijos, residentes en Texas, aún eran pequeños.
El
científico relata como la capilla de las Nieves consoló sus tristeza durante
aquellos días. Hasta 2019, fecha de sus últimas navidades en la
Antártida, Mullenax pudo
recibir la Comunión en la capilla cuando los sacerdotes de la diócesis
de Christchurch se trasladaban hasta este recóndito lugar para administrar los
sacramentos.
Sin
embargo, como anunció la propia diócesis, la
cada vez más reducida asistencia de fieles a la capilla motivó el fin de la asistencia religiosa en
la capilla, y actualmente se debate su futuro.
Una capilla importante para la fe en la Antártida
Mullenax,
junto con los otros católicos de la estación de McMurdo, continúan frecuentando la capilla
cuando viajan a la estación y aunque ya no hay capellanes, los mismos
fieles acuden a rezar y
celebrar los fragmentos litúrgicos que les están permitidos.
"Obviamente
no hay Eucaristía, solo hacemos
la Liturgia de la Palabra", explicó Mullenax. "Esta último años
también celebramos la lectura
del Oficio Divino (la Liturgia de las horas) en las primeras horas de
la mañana junto con algunas oraciones".
"Cantamos la Salve al final de
estas oraciones y [en 2019] un capellán protestante se unió a nosotros
en este último canto, lo que me pareció muy bueno", recuerda el
meteorólogo.
Debido
a la reducida población de la propia estación y el lugar donde se encuentra, se está planteando una reubicación
de la capilla que podría afectar negativamente a los fieles.
El
propio Mullenax considera que el
nuevo proyecto no se diferenciaría mucho de una capilla de aeropuerto u
hospital, con espacio para "poco más de tres personas".
Por
ello, el meteorólogo forma parte de una campaña para mantener la capilla actual y evitar su
demolición. Ambas, explica, se encuentran paralizadas con motivo del
coronavirus, lo que da esperanza al meteorólogo de la NASA y al resto de fieles
de la estación.
"Es
muy importante para las personas que asisten [al continente y la estación] para
poder tener encuentros comunitarios y un lugar para celebrar
adecuadamente", afirma.
J. M. C.
Fuente: ReL