Maltrecha adaptación
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Las temperaturas
glaciales campan a sus anchas por el convento. Afortunadamente, en la sala de
trabajo tenemos gloria, así que, aunque me vista cual esquimal, nada más
llegar, puedo comenzar a “desenfundarme”.
Pero ayer, al
poco, tuve que salir a buscar material afuera (a abrigarse de nuevo).
Por el camino,
me pidieron que ayudase a mover unas cajas, y empecé a sudar… (¡a quitarse
capas!).
Evidentemente,
al sentarme en la sala sentí frío (¡otra vez a por el jersey!)…
Total, que, con
tanto poner y quitar, al final de la mañana, mi vestuario era un esperpento
digno de pasarela revolucionaria de moda: el abrigo puesto, un jersey atado a
la cintura, el refajo asomando por los tobillos… ¡Cosas que pasan cuando una
tiene que adaptarse tanto!
Pero, orando,
me he dado cuenta de que, en realidad, esto no es nada comparado a la
adaptación de Jesucristo.
En efecto: el
Señor nos ha amado desde siempre. Tras el pecado, su mayor sueño ha sido salir
al encuentro del hombre. ¡Y ahí comenzó su “adaptación”! Nubes, columnas de
fuego, profetas…
Pero
comunicarse con nosotros le pareció poco. ¡Él quería mucho más!
Podía haber
aparecido en la tierra con todo su poder y majestad, y nadie habría dudado de
Él. Podía haber mostrado su omnipotencia… pero, ¿sabes?, creo que entonces
todos podríamos creerle, sin embargo, ¿cuántos podrían quererle?
Dice un poeta
que el ser humano solo es capaz de amar aquello que puede abrazar. Se ve que el
Señor opinó lo mismo… y quiso venir al mundo como un bebé.
Su adaptación
no consistió en quitarse un par de jerseis. Se despojó de todo. El que era
grande, se hizo pequeño. Indefenso. Frágil. Pero a alguien así se puede querer.
Porque eso es lo que Él buscó desde el principio: tu amor.
Lo hizo todo
por adaptarse a ti, por conquistar tu cariño. Aunque eso le supusiera pasar
frío.
Hoy el reto del
amor es ¡rezar con tu abrigo! O con tu chaqueta o chaleco, si eres de los
calurosos… A lo largo del día, te invito a que, cada vez que te pongas o quites
esa prenda para adaptarte a la temperatura, recuerdes que Cristo se quitó mucho
más… ¡por adaptarse a ti! Porque Él no quería asustarte, ¡sino enamorarte!
¿Cómo no amar a quien te ama tanto? ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
02 Diciembre
2021
Fuente:
Dominicas de Lerma