Desmontar para arreglar desde dentro
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace varios
días que la imprenta dejó de imprimir. No sabía qué le pasaba. Solo sabía que
imprimía pero, cuando tenía que sacar el papel, se atascaba.
Probé de todas
las maneras: con papel muy seco, en distintas bandejas, con tipos de papeles
distintos… y nada.
Al final,
después de muchas horas de pruebas, me rendí y llamé al técnico. Esta mañana ha
venido, la ha mirado y me ha dicho: “Tiene un problema. Hay que desmontarla y
arreglarla por dentro”.
Ha empezado a
desmontar la máquina poco a poco. Él sabía qué tornillos quitaba y lo que iba
haciendo. Al rato, me llama para decirme que ya estaba arreglada. Y añade:
“Ahora lo montamos y ya podemos trabajar”. Así ha sido, a la primera, ha vuelto
a imprimir. Yo estaba feliz de poder seguir imprimiendo los calendarios.
Mientras le
veía desmontando la máquina, le decía al Señor cómo, tantas veces, queremos y
nos empeñamos en arreglar las cosa y no podemos. Por más que lo intentamos no
sabemos, porque la avería no está fuera sino dentro. ¡Y qué complicado es mirar
en nuestro interior! Más fácil es buscar fuera o pensar que la avería es del
otro. Pero no, casi siempre lo llevamos dentro y, para ello, tenemos que dejar
que el Señor nos desmonte, entre en nuestro interior y repare lo que se ha
estropeado.
Pensamos que
rendirnos al Señor es de cobardes, que tenemos que poder con todo, y esto no es
real. Él se ha encarnado para poder ayudarte desde tu vida. Para que ya nada
sea teoría sino vivencia.
Jesús no nos
muestra unas normas, nos muestra un camino, nos muestra vida. Al final, lo
importante, es que la imprenta vuelva a imprimir. Cuántas cosas son pasajeras
en nuestra vida y las hacemos eternas. Cuánto valor damos a ciertas cosas que
pasarán. Solo una cosa es lo importante: la fe y el amor que tienes en Cristo.
En el
Evangelio, Jesús, cuando habla con las personas, les hace mirar en su interior.
Les pregunta, les interpela, para que se definan en su fe. Jesús miraba su
interior, porque, sanando desde dentro, también lo de fuera quedaba sano. Así
fue con el leproso, con el cojo... Les hablaba con mucho cariño, pero también
muy en verdad.
Hoy el reto del
amor es entrar en una iglesia, sentarte en el primer banco, lo más cerca del
Señor, y entregarle todo lo que no te funciona. No mires fuera de ti, sino mira
en tu interior, y pídele que te regale su paz. Seguro que lo hace. Confía.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
06 Diciembre
2021
Fuente:
Dominicas de Lerma