Los católicos rezamos POR los difuntos o muertos y en cambio pedimos A los santos
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Me preguntaba qué puede llevar a pensar que las tres palabras
puedan significar lo mismo, y caí en la cuenta de que tiene que ver con los dos
primeros días de noviembre.
La Iglesia celebra el 1 de noviembre el día de Todos los
Santos, y el 2 el de todos los
difuntos.
Esto sigue siendo así, pero resulta que el día 1, en muchos
países, es fiesta laboral, y el 2 no lo es.
Por eso, la gente suele ir a visitar los cementerios el día 1, y,
cuando esto sucede año tras año, se pueden confundir las dos celebraciones, lo
que lleva a preguntar si es lo mismo “santo” que “difunto”, e incluso que
“muerto”.
¿Qué decir al respecto?
De entrada, hay que decir que “difunto” y “muerto” significan lo mismo.
La única diferencia es que “difunto” suena más elegante, y por eso se utiliza
casi exclusivamente para personas.
Así, por ejemplo, se suele decir que alguien “puso flores junto a
la tumba de su difunto cónyuge” y no “junto a la tumba de su muerto cónyuge”,
que suena peor, aunque signifique lo mismo.
Vayamos ahora al significado de santo. Los principales
significados de esta palabra son:
1. Talla (escultura)
de algún santo que se encuentra en una iglesia o ermita. Este significado aquí
no tiene ningún interés.
2. Todo aquel que ya está en el cielo.
3. Algunos,
de entre estos últimos, cuya santidad ha sido proclamada por
la Iglesia tras estudiar su vida o comprobar su martirio.
Lo que la Iglesia celebra el 1 de noviembre corresponde con el número 2: todos los que ya están en el cielo.
El santo desconocido
Me viene ahora a la cabeza una comparación sacada de un recuerdo
personal.
Cuando yo era un niño, miraba por encima algún libro de historia,
y vi que, al acabar la primera guerra mundial, en muchos sitios se hicieron
grandes monumentos dedicados al soldado desconocido.
Como niño que era, pensaba en una persona concreta, un héroe de
cómic, algo así como el guerrero del antifaz, y pensaba: “¡Qué tío! ¿Qué hizo
para que le hagan un monumento tan grande?”.
Más tarde, me di cuenta de mi error: no se trataba de una persona
singular, sino que era en homenaje a miles de soldados cuyo heroísmo quizás no
había sido reconocido con una medalla, pero que habían dado su vida por su
patria.
Con el día de Todos los Santos sucede algo parecido. Podría decirse que celebramos al santo desconocido; a los miles y miles que ya están en el cielo, sin que la mayoría figure en la lista de santos reconocidos por la Iglesia; a los miles de héroes anónimos que vencieron en una guerra totalmente distinta a la que se hace con las armas.
Rezar a alguien o rezar por alguien
Evidentemente, para estar en el cielo hay que haber dejado ya este
mundo. Pero no todos los difuntos están en el cielo: pueden también estar en el
infierno o en el purgatorio.
En el primer caso ya no podemos ayudar, pero en el segundo sí. Y
por eso se ha establecido el día de todos los difuntos: para rezar
por ellos (además, salvo muy pocos casos, no sabemos dónde
está cada uno de los fallecidos).
Nótese la gran
diferencia entre un día y otro. En el día de Todos los Santos rezamos A
ELLOS (pidiendo su intercesión); en el día de todos los difuntos, rezamos POR
ELLOS (para que alcancen el cielo cuanto antes).
Por eso conviene
distinguir las dos celebraciones, aunque visitemos el cementerio el día 1.
Julio de la Vega-Hazas
Fuente: Aleteia