Marcha atrás
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos meses
se nos rompió la motoazada. La usa el hortelano que nos trabaja la huerta y el
invernadero. Nosotras a veces la usamos para nuestros jardines, para mover la
tierra y volver a sembrar flores.
Me encontré con
el hortelano y me dijo que, cuando se comprara la nueva motoazada, tenía que
tener marcha atrás. Me sorprendió y le pregunté: “¿Por qué?”. Me dijo: “Para
aprovechar más el terreno en el invernadero. Cuando lo trabajo, me ajusto lo
más posible, pero luego tengo que volver marcha atrás, si no, no puedo salir”.
Me fui con esa
palabra en el corazón: “Marcha atrás”. Cuántas veces caminamos en una
dirección, avanzamos hasta que nos damos cuenta de que no hay salida, y
pensamos que no hay marcha atrás. También en una relación con una persona
suceden acontecimientos o comentarios que nos han hecho avanzar y nos
encontramos sin salida. Pensamos que no hay marcha atrás.
Muchas veces nos
dejamos llevar por la vida, las circunstancias, los acontecimientos y, cuando
nos paramos a orar, nos damos cuenta de dónde estamos. Entonces no sabemos o no
podemos dar marcha atrás.
En la oración
le preguntaba al Señor cuál es Su marcha atrás. Me vino al corazón que la
marcha atrás que Cristo nos regala es el perdón. Con Cristo no hay camino sin
salida, porque el perdón es volver a levantarse. Cuando pides perdón o perdonas
a una persona, lo que sucede es que tu corazón se libera de resentimiento, de peso,
de amargura...
El perdón es la
marcha atrás a cualquier situación. Pero, muchas veces, sentimos en nuestro
interior que no podemos, que somos incapaces de perdonar o de pedir perdón.
Esto nos sucede porque el perdón es un don que Dios te regala, no se conquista,
se te da.
Por ello, lo
que podemos hacer es pedirle al Señor que nos regale el don del perdón ante una
situación o una persona que nos hace sufrir, o ante esa persona que hemos hecho
sufrir y tenemos que pedir perdón.
El perdón es la
marcha atrás que necesitamos para seguir caminando con el corazón liberado y
poder vivir con paz y ser felices.
Hoy el reto del
amor es usar la marcha atrás que Cristo te regala. Pídele el don del perdón.
Cuando sientas en tu corazón Su fuerza, perdona a esa persona que te hizo daño
o pídele perdón a quien has hecho daño. Cristo quiere que tu vida sea un
camino, no un callejón sin salida.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Dominicas de
Lerma
