Sabemos qué nos quita la sed
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy sor Mª Jesús nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Como ya os
hemos compartido en otros retos, estamos de obras con la tapia, el tejado… Una
casa grande y con muchos años siempre necesita reparar algo.
Este verano
algunos días están siendo muy calurosos… los obreros están ahí, tantas horas a
pleno sol, que uno de estos días que teníamos fiesta y nos repartieron un
helado de postre fue inevitable pensar en ellos y ofrecerles también uno para
que celebraran la fiesta con nosotras.
Lo acogieron
encantados y pararon el trabajo unos minutillos para refrescarse… pero uno de
ellos, el más experimentado, comentó:
-Está muy
bueno, pero en realidad da más sed; lo que quita la sed es un vaso de agua
fresca.
Así que me
dirigí a buscar el agua fresca impresionada, orando. Este sí que sabe…
Señor… y
nosotros también, cuando tenemos una carencia, una sed, qué bien sabemos lo que
nos quita esa sed, ese hastío… y cuántas veces buscamos un helado de diferentes
sabores, una evasión momentánea o acogemos lo primero que nos sale al paso para
quitarnos la sensación agobiante de sed, pero sabiendo que volveremos a sentir
la misma o más sed.
Y recordaba a
Jesús diciendo en el Evangelio: “el que beba del Agua que yo le daré no volverá
a tener sed” y, todavía más impresionante, “el agua que yo os daré se
convertirá en un surtidor”.
El Señor te
hace esta invitación; bebe pues, del Agua que Él te ofrece. Seguro que caes en
la cuenta de cuántas veces eliges lo que sabes que no te llena, que no te
refresca, pero el reto de hoy es acoger el agua fresca que Jesús te da, su
Espíritu Santo… y haz la experiencia: come un helado y fíjate cuánto te dura la
sensación refrescante.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
