Los cambios, impulsados por el obispo, Ángel Pérez Pueyo, afectan a costumbres, estilos y estructura eclesial. Los laicos tendrán más protagonismo
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| Mons. Ángel Pérez Pueyo, Obispo de Barbastro-Monzón Foto: Diócesis Barbastro-Monzón |
Se trata, según han explicado desde
la sede episcopal aragonesa,
de una transformación integral que afecta a «costumbres, horarios, lenguaje y
estructura eclesial» para convertirse «en herramienta adecuada para la
evangelización del mundo actual».
El objetivo es, según Pérez Pueyo,
atender las necesidades personales y espirituales de todos los que forman parte
de la diócesis y, por tanto, que «ninguno se pierda». Esto implica tomar
decisiones sobre los recursos humanos, así como sobre la distribución
geográfica. Cabe destacar que la diócesis tiene un número limitado de
sacerdotes, es muy extensa geográficamente, despoblada y rural.
Sobre este último punto, la reforma
establece que todas las parroquias de Barbastro-Monzón se integrarán en ocho
unidades pastorales que, a su vez, pertenecerán a cuatro arciprestazgos. Las
unidades pastorales serán gestionadas por un consejo formado por un equipo
sacerdotal y por cinco laicos, que colaborarán con los primeros en la
coordinación de la actividad pastoral y la gestión. Estos últimos serán
nombrados por el obispo tras escuchar el parecer de los sacerdotes.
La secretaria general, una mujer laica
A nivel de Curia diocesana, Pérez
Pueyo también apostará por confiar servicios técnicos profesionales a laicos,
de modo que los sacerdotes puedan dedicarse de forma integral a la pastoral.
Así, la Secretaría General será ocupada por una laica, Beatriz Mairal, mientras
que en la Delegación de Medios de Comunicación seguirá al frente Ascen Lardiés,
cuya actuación será transversal a todas las áreas pastorales y tendrá asiento
en la Comisión Permanente.
También hay novedades en el ámbito
jurídico y económico, pues se han creado nuevas comisiones para una mayor
eficiencia en la gestión. Se trata de la Comisión de Inversiones y Patrimonio,
Comisión de Obras y Comisión de Presupuesto. Además, se está trabajando en el
proyecto de conversión del edificio del seminario en la Casa de la Iglesia y
alojar allí los distintos departamentos diocesanos. El proyecto está siendo coordinado
por Marta Calavera.
«El decreto refleja y plasma lo que
a lo largo de esto siete años hemos estado gestionando y trabajando. Doy
gracias a Dios por este pueblo que es muy dispuesto y con capacidad de entrega,
generosidad y colaboración», afirma Pérez Pueyo.
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