«Hemos detectado que mucha gente sale de prisión y se siente totalmente perdida. Queremos darles todo nuestro apoyo para que se puedan reinsertar en la sociedad y encontrar un trabajo», explica José Antonio Rojas
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El obispo de Córdoba durante la inauguración del Hogar. Foto: Diócesis de Córdoba |
«Se trata de una residencia para
personas que acaban de salir de prisión, ya han cumplido condena, pero no
tienen recursos ni humanos ni personales para poder reinsertarse de una manera
independiente», explica José Antonio Rojas, director de la Pastoral
Penitenciaria de la diócesis de Córdoba, a Alfa y Omega.
«Hemos detectado que mucha gente
sale de prisión y se siente totalmente perdida, fuera de la sociedad, y
nosotros queremos darles todo nuestro apoyo para que se puedan reinsertar en la
sociedad y encontrar un trabajo»,
añade.
Pero más que un servicio, Rojas
prefiere referirse al Hogar San Gabriel como una familia. «Esto es la
principal. Queremos ser su casa y su familia. Un lugar donde se sientan
valorados, donde encuentren apoyo y todo lo necesario para continuar su vida
cuando estén preparados».
En este sentido, el Hogar no cuenta
con un tiempo de estancia máximo. «Hay otros recursos que sí lo tienen, pero
aquí, dado las características de estas personas y la naturaleza del proyecto,
no hemos querido ponerlo», asegura el director. «Esta es su casa y como ocurre
en una familia, cada uno se irá marchando cuando esté preparado para levantar
el vuelo».
Hasta el momento, «ya han contactado
con nosotros varias personas interesadas, pero todavía no ha sido posible
concretar su acogida. Esperamos que los primeros puedan ya venir a partir de
septiembre», concluye José Antonio Rojas, director de la Pastoral Penitenciaria
de la diócesis de Córdoba.
Capilla y aula de naturaleza
El inmueble consta de planta baja
dedicada a zonas comunes (comedor, despensa, comedor, baño y despacho), más una
primera planta donde está situada la capilla San Rafael y algunas de las siete
habitaciones que se completan en una segunda planta, dedicada únicamente a
dormitorios. La tercera planta cuenta con un aula de naturaleza, dado que el
paraje del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos permite la observación
del enclave medioambiental, y permitirá el desarrollo de actividades de grupo.
En la planta superior se sitúa la terraza, que cuenta con un mirador.
Además de todas estas estancias, «el centro contará con dos monitores y otros profesionales para la integración y la capacitación profesional», explican desde la diócesis de Córdoba. Estos «acumulan muchas experiencias como trabajadores sociales de Cáritas Diocesana de Córdoba, entidad que aporta el servicio de psicólogos y educadores».
José
Calderero de Aldecoa
Fuente:
Alfa y Omega