HOGAR SAN GABRIEL, EL ANTIGUO SEMINARIO QUE AHORA ACOGE A EXRECLUSOS

«Hemos detectado que mucha gente sale de prisión y se siente totalmente perdida. Queremos darles todo nuestro apoyo para que se puedan reinsertar en la sociedad y encontrar un trabajo», explica José Antonio Rojas

El obispo de Córdoba durante la inauguración del Hogar.
Foto: Diócesis de Córdoba  
El Seminario de Santa María de los Ángeles se construyó en 1950 sobre un antiguo monasterio franciscano del siglo XV y estuvo en funcionamiento hasta principio de los años 70, cuando llegó a contar con cerca de 300 seminaristas. Ahora, el edificio, situado en pleno Parque Natural de Hornachuelos, será el hogar de varios exreclusos.

«Se trata de una residencia para personas que acaban de salir de prisión, ya han cumplido condena, pero no tienen recursos ni humanos ni personales para poder reinsertarse de una manera independiente», explica José Antonio Rojas, director de la Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Córdoba, a Alfa y Omega.

«Hemos detectado que mucha gente sale de prisión y se siente totalmente perdida, fuera de la sociedad, y nosotros queremos darles todo nuestro apoyo para que se puedan reinsertar en la sociedad y encontrar un trabajo», añade.

Pero más que un servicio, Rojas prefiere referirse al Hogar San Gabriel como una familia. «Esto es la principal. Queremos ser su casa y su familia. Un lugar donde se sientan valorados, donde encuentren apoyo y todo lo necesario para continuar su vida cuando estén preparados».

En este sentido, el Hogar no cuenta con un tiempo de estancia máximo. «Hay otros recursos que sí lo tienen, pero aquí, dado las características de estas personas y la naturaleza del proyecto, no hemos querido ponerlo», asegura el director. «Esta es su casa y como ocurre en una familia, cada uno se irá marchando cuando esté preparado para levantar el vuelo».

Hasta el momento, «ya han contactado con nosotros varias personas interesadas, pero todavía no ha sido posible concretar su acogida. Esperamos que los primeros puedan ya venir a partir de septiembre», concluye José Antonio Rojas, director de la Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Córdoba.

Capilla y aula de naturaleza

El inmueble consta de planta baja dedicada a zonas comunes (comedor, despensa, comedor, baño y despacho), más una primera planta donde está situada la capilla San Rafael y algunas de las siete habitaciones que se completan en una segunda planta, dedicada únicamente a dormitorios. La tercera planta cuenta con un aula de naturaleza, dado que el paraje del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos permite la observación del enclave medioambiental, y permitirá el desarrollo de actividades de grupo. En la planta superior se sitúa la terraza, que cuenta con un mirador.

Además de todas estas estancias, «el centro contará con dos monitores y otros profesionales para la integración y la capacitación profesional», explican desde la diócesis de Córdoba. Estos «acumulan muchas experiencias como trabajadores sociales de Cáritas Diocesana de Córdoba, entidad que aporta el servicio de psicólogos y educadores».

José Calderero de Aldecoa

Fuente: Alfa y Omega