¿Exagerado?
Seguro que alguna vez te ha
pasado a ti, como me ha pasado a mí, que una persona me está contando algo y,
dentro de mí, pienso: “Qué exageración, eso que me cuenta es muy difícil que
ocurra...” o “yo nunca lo he visto así, como me lo está contando...” y pienso
que no es creíble el relato que me está contando.
En realidad, lo que nos ocurre es
que muchas veces solo creemos lo que nosotros hemos vivenciado, solo lo que
tenemos experiencia. Por lo tanto, si algo nos es desconocido, nos cuesta
creerlo, nos cuesta fiarnos. Si la persona nos da mucha confianza y
credibilidad nos costará menos creerla.
Si ahora te digo que ayer en el
huerto vi una berza tan grande que no la podía abarcar con mis brazos, ¿qué
piensas?
Esto es lo que nos pasa con
nuestra fe, leemos los Evangelios y nos parece todo fantástico, pero dentro de
nosotros hay dos caminos: fiarnos de la palabra de los evangelistas que
vivieron con Jesús y nos transmiten sus vivencias... o el camino de la duda y
el juicio interior de pensar que estos evangelistas son unos exagerados.
El camino donde encontramos la
Paz es el camino de la confianza. Aunque muchas veces no entendemos o no
tenemos experiencia de lo que nos están contando, si creemos en ello, nuestro
corazón descansa.
Los apóstoles fueron los primeros
que tuvieron que creer en Jesús. Lo que les decía no era nada fácil; unos
confiaron y siguieron adelante, otros dudaron y siguieron otros caminos.
La fe va de la mano de la
confianza; no hay fe sin confianza, ni hay confianza sin fe.
Aquí se esconde un gran misterio.
Muchas veces la vida te ha enseñado que fiándote de Cristo eres feliz. Aunque
no entiendas sus caminos, lo importante no es dónde vas, sino con quién vas.
Hoy el reto del amor es dar
credibilidad a tu fe. Coge la Biblia en tus manos y dedícale cinco minutos a
orar. Primero invoca al Espíritu Santo y después ábrela, lee el pasaje despacio
y deja que tu corazón dé fe a lo que está leyendo.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
