Una hermana, sor María Jesús, me
ha estado ayudando un montón con el regalo que le estoy haciendo a sor Carmen.
Mientras trabajábamos en ello
mano a mano, utilizábamos diferentes herramientas eléctricas: que si el
taladro, que si la pistola de pegamento, que si el soldador...
Pero lo más gracioso era que, por
no irnos a por un ladrón para poder enchufar varios a la vez, teníamos que ir
quitando un enchufe para poder poner el otro, y luego el otro para poder probar
las luces, y así continuamente.
Y al final, de tanto hacerlo,
aquello me hizo gracia. Me daba cuenta de que en los agujeros de un enchufe
solo cabe un “aparato”, y creo que del mismo modo nos sucede a nosotros.
Mientras estamos ocupados en
amar, no hay lugar para otras cosas, pero nos puede suceder al revés: si
ocupamos la mente y el corazón con resentimientos, con pensamientos o enredos,
ya no dejamos lugar para el amor, nos absorbe demasiado. A veces pensamos que
no, que esto solo atañe a un hecho concreto, pero poco a poco nos va
absorbiendo hasta trasladarse a toda nuestra vida.
Porque me preguntaba: “¿qué es lo
que ocupa tu ‘luz’, tu mente, tu corazón, tu ser...?”. Es el momento de
desenchufar todo lo demás y enchufar el Amor, que es la herramienta que lo
arregla todo. Porque, cuando estamos ocupados en amar, todo lo demás pierde
importancia, y realmente encontramos descanso porque nuestro corazón ha sido
creado para el amor.
El Señor tiene una mirada desde
el Amor hacia cada uno, Él nunca cambia de herramienta. Y sabe que la vida es
demasiado bonita como para perdérsela, por lo que se nos regala a Sí mismo cada
día de forma gratuita, para que nosotros libremente podamos elegir esta
herramienta para vivir.
Hoy el reto del amor es dejar a
sus pies todas las demás herramientas y coger de sus manos la herramienta del
Amor. No hay nada que sea imposible para Él, solo necesita una cosa: que
confíes, que creas que Él te ama.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
