En la región hay ya una
incidencia de 1.438 contagios por cada 100.000 habitantes, la más alta de
España de acuerdo con la última actualización de datos del Ministerio
de Sanidad.
"Confiemos en Dios,
no tengamos miedo"
La respuesta del cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de
Valencia, en una carta diocesana con fecha del 25 de enero, es mantener las iglesias abiertas
todas las horas que se pueda con el Santísimo expuesto y aumentar el número de
misas, aunque cada una tenga pocas personas. Hay que favorecer que la
gente pueda rezar y pueda comulgar, dice.
Ante los miedos que surgen en la pandemia, escribe el cardenal,
“es para que volvamos a Dios, confiemos en Él, y no tengamos miedo, y se vea la
gloria de Dios que es que el hombre viva”.
Al cardenal no
le gustó una portada del diario La Razón del
domingo 24 de enero que titulaba así: “El olvido de Dios
en plena pandemia, las iglesias se vacían”
Declara que se sintió “triste y con dolor”. (En realidad, los
confinamientos y restricciones limitan la asistencia a misa semanal, pero tanto
el CIS de enero de
2021 como un sondeo internacional
de Pew Research constatan que crece
en España la religiosidad de los ya creyentes y la asistencia a la misa entre
semana).
Cañizares escribe: “no podemos permanecer casi impasibles,
resignados y sin esperanza. Es
la hora de Dios, que no nos deja ni permitirá que nos hundamos en la pandemia”.
“Es necesario creer, fortalecer la fe y cambiarán las cosas”, añade destacando
que “no es un consuelo ficticio, es una realidad viva y cierta; pero avivemos
la fe, que la necesitamos todos”.
Iglesias abiertas todo el
día con el Santísimo expuesto
El cardenal pide a los sacerdotes que tengan “las iglesias abiertas todo el día, con el
Señor, el Santísimo, expuesto para que los fieles puedan estar con el
Señor, orando y adorándolo y vosotros mismos también”.
“No lo dudéis: el pueblo fiel necesita la Eucaristía, como nos
muestra Dios mismo en tantos testimonios a lo largo de la historia en momentos difíciles
y en pruebas, como hoy sucede”, añade.
Anima a acudir
presencialmente a los sacramentos
Invitando a la paciencia y poniéndose en disposición de Dios, el
cardenal incita a “vivir esa fe, acrecentar esa fe, pedir al Señor que aumente
nuestra fe; y para ello participar realmente en la Eucaristía, escuchar la
Palabra de Dios en ella, tomar parte en la celebración del misterio de la fe, comulgar realmente –comer el Pan
de la vida–, no sólo espiritualmente. Orar y adorar al Santísimo,
realmente presente en este sacramento de la fe, de la verdad y de la caridad”.
Por ello, pide a los sacerdotes que, más allá de las iniciativas
virtuales, celebren
“presencialmente la Eucaristía, sacramento de nuestra fe, y que tenéis no
sólo el permiso, sino el ruego de que cuantas veces sea necesario u oportuno hacerlo lo
hagáis, guiados de la prudencia, aunque participen numéricamente pocos fieles, y aunque
estéis solos o casi solos, siempre guardando las medidas de prudencia y responsabilidad necesarias”.
“La fe no puede mantenerse sin la Eucaristía. Los cristianos de
hoy, como los cristianos y mártires de los primeros siglos, no podemos vivir
sin la Eucaristía”, apostilla.
Leer el evangelio en las
casas, en familia
A las
familias las invita a rezar y leer en evangelio en casa “sin ningún pudor, ni
temor y sin ninguna vergüenza, con libertad, con ánimo, con fe, en definitiva”,
apunta.
También propone que “las parroquias y la Delegación diocesana de
catequesis ofrezcan a los padres o abuelos materiales de catequesis, sencillos,
enjundiosos, sustanciales, nada complicados, pero hay que enseñar la fe, desde
la fe: cuando se entrega la fe, la fe se fortalece”.
“Insistid en estas cosas, con fe, con creatividad, libertad, valentía, sin bajar la guardia, con
toda prudencia y sentido de responsabilidad”, reclama a los sacerdotes a la vez
que les insta a reforzar la oración personal ya que “no podemos olvidarlo ni
dejar ninguna brecha por la que se pueda deslizar el mal”.
Fuente: ReL
