Unas
batas y... algo más
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
A
lo largo de estos días, nos comparten muchas iniciativas de gente que ayuda de
alguna manera desde sus casas a sanitarios, a gente que necesita material de
protección... Es verdad que esta pandemia nos está mostrando lo bueno y grande
que hay en muchos corazones de mil maneras muy creativas.
Hace
dos días, una amiga, que está cosiendo batas desde su casa junto a otras
personas que también lo hacen, nos mandó una fotografía enseñándonos cómo
preparan las batas: era un paquete muy bien puesto, con las batas dobladas, y
encima... una cruz, una frase en la que ponía “Rezo por ti” y una pulsera del
“detente”: cada una pone encima de sus batas algo que haga referencia al Señor
y la frase de “Rezo por ti”.
Me
conmovió la imagen, ¿a quién llegaría ese material? No lo sé, pero ahí había
batas y... algo más. Era un paquete que llevaba esperanza. Imaginaba al médico
o sanitario que lo reciba, cansado de tanto trabajo, con impotencia acumulada,
leyendo el mensaje de “Estoy rezando por ti”.
Seguro
que no deja indiferente. Es decirle que no está solo, que hay alguien anónimo a
su lado que le está brindando su cariño en forma de oración, un mensaje que
hace mirar al Cielo, que hace que el corazón descanse.
Orar
por los demás es una forma de amar que está al alcance de todos y nos conforma
con el corazón de Jesús. Él oraba al Padre continuamente intercediendo por
niños, enfermos, por los apóstoles... por toda la Humanidad en la Cruz. Así
podemos sostener a los que en la distancia nos preocupan, a los que cada día se
la juegan, hablándole a Cristo de ellos y dejando que Él llegue donde nosotros
no podemos.
No
es, por tanto, buscar algo complicado; orar es hablarLe, abrir tu corazón con
lo que te inquieta y dejarlo a los pies de Cristo, dejar de cargar tú con esa
preocupación para dejar que sea Él el que se ocupe.
Hoy
el reto del amor es que consueles con tu oración y, ante esa llamada que
recibas con una situación difícil, respondas confiado: “Voy a rezar por esto” o
mandes un WhatsApp a ese médico, enfermera, que conoces, diciéndole: “Estoy a
tu lado con mi oración”. Que hoy el corazón de muchos pueda descansar al
saberse sostenidos por tu oración.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma