¡Santa
María, ruega por nosotros!
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estamos
en el mes del Rosario, dedicado a María, y en las parroquias, al caer la tarde,
se reúnen muchos cristianos para honrar a la Virgen y suplicarle ayuda, amor y
fortaleza para sus vidas…
También
en nuestro Monasterio de San Blas, todo este mes, se unen con nosotras gente de
Lerma y gente que visita las Edades del Hombre o vienen a visitar el pueblo, y
todos rezamos el rosario, antes de la Eucaristía.
Hay
algo que en este rezo me impresiona muchísimo… Creo que el Señor me ha
permitido contemplar “desde fuera” el efecto que produce, en los oídos de Jesús
y de su Madre, ese murmullo machacón que llena el templo: voces fuertes y
llenas de fe que se unen en una sola voz, sin distinguirse unas de otras. Todas
gritan a la vez, pero suena con un ritmo fuerte y misterioso que no hay melodía
que creo la iguale, al estar tan llena de vida, amor y súplica muy confiada… En
fin, ¡algo que se percibe como sobrenatural!…
¡No
exagero al decir esto!… Yo tuve una experiencia siendo joven, cuando todavía no
era monja:
Paseaba
una tarde de otoño en Madrid, ¿sería octubre?… Es probable, y, al ver una
iglesia, de las muchas que hay en Madrid en el casco urbano, me decidí a entrar
sin causa aparente… Y algo me sobrecogió ante lo que estaba oyendo: gente que
hacía toda una sola plegaria… Todo en silencio, menos este retumbar como una
sola voz: “Dios te salve María” …
¡Me
quedé prendida y absorta ante tanta belleza que llegaba hasta el cielo!… ¿Qué
de extraño tiene, cuando el mismo Jesús dijo: “Donde dos o tres se reúnen en mi
Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”?
Allí
estaba Jesús, orando junto a sus fieles hermanos, y Él mismo era quien elevaba
hasta el Padre su propia plegaria…
¡Yo
me habría quedado allí escuchando y recibiendo tanta gracia y aroma
sobrenatural!... ¡Qué bello, una y otra vez la misma plegaria, que cuanto más
se repite, más gana en intensidad y amor!…
Hoy
el reto del amor es que entres en una iglesia y te unas a los fieles rezando el
rosario, gustando la fuerza sobrenatural que lleva el recitarlo…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma