El sacerdote Ángel
Olalla compagina su faceta deportiva con su trabajo como director espiritual
del Seminario de San José de Burgos y es consiliario de Cursillos de
Cristiandad
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| Ángel Olalla, capellán del Burgos CF. |
El sacerdote
Ángel Olalla compagina su trabajo como director espiritual del Seminario de San
José de Burgos, es consiliario del movimiento de Cursillos de Cristiandad,
árbitro de fútbol y capellán del Burgos C.F. desde la pasada temporada.
¿Cuál es la
misión de un capellán de fútbol? Esta figura se puso muy de moda en los
años setenta que hoy tiende a desaparecer en la mayoría los clubes deportivos.
Ángel "fichó" por el club en sustitución de Cándido
Fernández del Río (Candi), que acompañó durante cuatro décadas a las
sucesivas formaciones que han representado al fútbol burgalés. No es un
nombramiento diocesano, solo un acuerdo con el club, y es una tarea por la que no percibe sueldo
alguno.
Según recoge
la archidiócesis de Burgos, además de la eucaristía de principio de
temporada y la ofrenda de flores a Santa María la Mayor, su misión consiste en
bajar al vestuario antes de cada encuentro, "hablar a los jugadores un
ratito, unos tres minutitos, motivarlos un poco y rezar un Padrenuestro".
La mayoría
no son creyentes
La mayoría
de ellos no son creyentes, admite el capellán. "El entrenador
les dijo: bueno, esto es una figura institucional del club, yo solo os pido que
guardéis respeto y silencio mientras el capellán está hablando y los que crean,
que se unan a la oración, y lo que no, que estén callados. Y la verdad es que
son cariñosos, todos me tratan bien, me valoran", afirma Ángel
Olalla.
Fuera del campo, el capellán mantiene un trato personal con los
jugadores, además de con la familia Caselli, máximos accionistas del
club, que son muy religiosos, (el abuelo del presidente fue embajador de
Argentina en la Santa Sede).
El páter afirma que "en cualquier sitio se puede evangelizar. Todos los
sitios donde nos dejen hacernos presentes están bien y creo que en el deporte se cultivan valores y virtudes
que está bien fomentar: el compañerismo, el trabajar en
equipo, estar pendiente del más débil, el no pelear solo por ganar, sino que
haya otros valores aparte de la victoria, el respeto al árbitro, el respeto
entre los compañeros, el saber obedecer las indicaciones del entrenador, la deportividad,
que es más importante tu compañero que la victoria".
Árbitro, su
otra vocación
Su pasión
por el deporte (aunque él solo la llame hobby)
le ha acompañado desde niño, cuando el Seminario organizaba la liga interparroquial en
distintas disciplinas: fútbol, fútbol sala, baloncesto. Fue así como hizo sus
primeros pinitos como árbitro, la
otra vocación del sacerdote diocesano Ángel Olalla. Se
tomó su afición tan en serio que se inscribió en la escuela de árbitros y se
federó.
El resultado: más de treinta años arbitrando, una labor con la que
hoy continúa siempre que sus tareas pastorales se lo permiten, porque es
director espiritual del Seminario de San José, consiliario del movimiento de
Cursillos de Cristiandad y está adscrito a la parroquia de San Pedro y San
Felices.
Por ello se encuentra en "situación especial" (que
así se llama) y solo arbitra en determinados encuentros, siempre en fútbol provincial (llama a
la Federación y dice qué día está disponible). Porque, insiste una y otra vez:
"lo primero es lo primero, lo principal es atender mi labor
pastoral".
En su faceta deportiva, asegura que la labor más
bonita es la de árbitro, "andar por los campos de fútbol".
"Todo el mundo sabe que soy cura, y todos los entrenadores, cuando yo
arbitro, les advierten a los chavales: hoy nos arbitra el cura, no quiero oír
ni una palabrota ni una blasfemia. Porque ya saben que yo les digo: eso no se
dice, a la próxima te sales del campo…".
Admite que, como todo árbitro, ha recibido insultos, aunque no
demasiados. "Los chavales suelen ser respetuosos siempre. Los peores son
las familias de los jugadores… como muchos te conocen, hay madres
que te increpan: mejor
estabas en el Seminario, de esto te confesarás… cosas
así", concluye jocosamente.
Fuente: ReligionConfidencial
