Experimentado
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
otro día Israel me pidió mi alianza. Sin problema, me saqué el anillo del dedo
y se lo entregué. Ella se puso a observarla cuidadosamente.
-Se
nota que ya llevas casi un año con ella... -comentó- Ya está mucho más...
“Desgastada”,
pensé yo, terminando mentalmente la frase.
-Experimentada
-concluyó Israel tras una leve pausa- Sí, mira, hasta se ha aboyado aquí un
poquito...
No
le dije nada entonces, ¡¡pero lo cierto es que me hizo muchísima gracia su
comentario!!
Porque
es verdad: el amor no se desgasta, sino que va ganando en experiencia.
Sin
embargo, humanamente, ¡eso es imposible! Los golpes o rozaduras (que siempre
habrá), los enfrentamientos o malentendidos que nos llevan a alejarnos del otro
y pueden enfriar el cariño... ¿Cómo será posible que el amor no se “desgaste”?
Si
humanamente no hay remedio, ¡necesitamos una salida a lo divino!
San
Juan dice que “Dios es amor”... y, ¿qué hace el que es el Amor en persona?
¡Perdonarnos!
Jesús
se pasó toda su vida pública perdonando a publicanos, a la mujer pecadora...
¡incluso a los enfermos antes de curarles! Porque Cristo sabía que, al
perdonar, el amor que quiere que haya entre nosotros y Él, se fortalece. Cuando
dijo que había que perdonar 70 veces 7... ¡solo puso palabras a lo que Él vive
continuamente! Por eso, su amor por ti, no se desgasta nunca.
Hoy
el reto del amor es hacer experiencia. Te invito a que des gracias a Cristo
porque, con Él, siempre puedes “poner el contador a cero”. En cada perdón,
descubres aún más lo infinito de su amor. ¡Su amor es más grande y poderoso que
todas tus caídas! Disfruta de ese amor incondicional... y hoy, ama al estilo
del Señor: ante un malentendido, ¡pide y ofrece el perdón! Los lazos que se
crean entonces son mucho más fuertes: no se han desgastado, ¡se han
experimentado! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
