Papa Francisco en su homilía en la
Santa Misa celebrada la mañana de este martes, 24 de septiembre
“Que el Señor nos dé esta gracia, el deseo de
reconstruir siempre, siempre. Nunca nos desanimemos. Habrá derrotas, las habrá.
Pero Él es más grande que las derrotas. Siempre con confianza. Él es la espada
que vence. Que el Señor nos ayude a entender estas cosas con el corazón”, lo
dijo el Papa Francisco en su homilía en la
Santa Misa celebrada la mañana de este martes, 24 de
septiembre, en el marco de su visita a la “Ciudadela del Cielo”, de la
Comunidad “Nuevos Horizontes”, ubica en la localidad italiana Frosinone, a unos
cien kilómetros del Vaticano y fundada en 1993 por Chiara Amirante.
Es más difícil
reconstruir que construir
El Santo Padre comentando la primera lectura que la
liturgia presenta este día dijo que, en el libro de Esdras, se narra la
reconstrucción del templo, totalmente destruido durante años, y como el Señor
inspiró a Nehemías para reconstruir el templo. La reconstrucción, señaló el
Pontífice, no es algo fácil, pero “esos judíos lograron hacerlo porque el Señor
estaba con ellos. Solamente cuando el Señor está con nosotros – subrayó el Papa
– somos capaces de hacer una reconstrucción, porque es más difícil reconstruir
que construir, es más difícil. Incluso con nosotros, es más difícil reorganizar
una vida que criar a un niño. Es más difícil. Necesitamos cambiar de
mentalidad”.
Los mercaderes de la
destrucción
Asimismo, el Papa Francisco explicando la
dinámica narrada en el Libro de Esdras que decía que algunos lugareños
destruían de noche el muro que habían edificado de día y ante ello los judíos
"en una mano tenían los ladrillos y en la otra la espada", para
defender el edificio de los mercaderes de las ruinas, de los mercaderes de la
muerte, de los mercaderes del statu
quo. “La construcción del templo se defiende con el trabajo y con la
espada, es decir, con la lucha. Incluso la reconstrucción de una vida es una
gracia, no merecida, todo es gracia – precisó el Papa – pero hay que
defenderla, con el trabajo y también con la lucha, para no dejar que los
mercaderes de la destrucción vuelvan a hacer de esta vida un montón de piedras,
ruinas, ladrillos”.
Jesús el Vencedor construye la Iglesia
El Santo Padre dijo además que, la historia
del pueblo de Dios ha sido más o menos así, una historia de construcción y
destrucción hasta que llegó Jesús, incluso a Él lo han reducido a ruinas en la
cruz, pero su poder, el poder de Dios, lo ha reconstruido para siempre para
nosotros. Es decir, debemos defender el trabajo de nuestras vidas, los
testimonios que hemos escuchado hoy, los testimonios de reconstrucción, ese
trabajo debe ser defendido y porque solos no podemos, debemos ser ayudados por
el único Vencedor, del único que es capaz de vencer en nosotros, y esta es la
raíz de nuestra esperanza. “Somos hombres y mujeres de esperanza, porque este
hombre ha podido reconstruir el pueblo de Dios, para salvarnos. La liturgia
dice que Dios muestra su poder en la creación pero aún más en la redención, es
decir, en la victoria de Jesús, en la victoria de Jesús sobre nosotros, porque
allí Jesús construye el templo, construye la Iglesia, construye nuestras vidas.
No podemos construir nuestras vidas, no podemos mantener el templo de nuestra
vida en pie, sin Jesús, sin confianza en Jesús”.
Reconstruir con el trabajo y la oración
Finalmente,
el Papa Francisco dijo que esto era lo que quería compartir con la Comunidad de
Nuevos Horizontes, “reconstruir el templo, reconstruir la vida; no sólo la
nuestra, sino que también que tengamos el deseo de reconstruir siempre”. Por
ello, el Pontífice los animó a seguir adelante, “muchas veces nuestra vida es
así. Pero es Él quien está con nosotros, quien nos defiende de los que aman las
ruinas, de quien quiere destruirnos. Nosotros también tenemos siempre algo de
ese deseo de autodestrucción y a veces llega, es normal, somos humanos. Y a
esto debemos tener cuidado: los ladrillos en una mano y la espada en la otra,
es decir, el trabajo y la oración, confiar en nuestras manos y confiar en la
oración en Dios, que es la espada que nos hará seguir adelante”.
Renato Martínez – Ciudad del Vaticano
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