Mediante el tema que el Santo Padre eligió este año
– “No se trata sólo de migrantes” – Francisco insiste en que
nadie debe permanecer excluido de la sociedad
Se hizo público el mensaje en video que el Papa ha
realizado en preparación para esta próxima Jornada Mundial que se celebrará el
29 de septiembre, ocasión para la cual eligió el tema de “No se trata sólo de
migrantes”
La Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y
del Refugiado desde 1914 como ocasión para expresar su preocupación por las
diferentes categorías de personas vulnerables en movimiento; para rezar por los
desafíos a los que se enfrentan y para sensibilizar acerca de las oportunidades
que ofrecen las migraciones.
Mediante el tema que el Santo Padre eligió este año
– “No se trata sólo de migrantes” – Francisco insiste en que
nadie debe permanecer excluido de la sociedad, independientemente del tiempo
que una persona lleve residiendo en un determinado país.
"No se
trata sólo de los migrantes"
A través de esta iniciativa prosigue la campaña de
comunicación lanzada por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio
Humano Integral con ocasión de la 105ª edición de la
próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR), que se celebrará
el domingo 29 de septiembre.
En efecto, cada mes, la campaña ofrece reflexiones,
profundizaciones y recursos para la promoción de diversas actividades
pastorales sobre temas inherentes a esta JMMR, que abordarán varios subtemas
con diferentes textos e imágenes. Los dos primeros subtemas tratados
fueron: “También se trata de nuestros miedos” y “También
se trata de la caridad.” Mientras el nuevo subtema es “Se trata de
nuestra humanidad”.
Cabe destacar que este tema y los subtemas forman
parte integrante del Mensaje del Santo Padre
Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado,
que se hizo público el pasado 7 de mayo.
Texto del
Videomensaje
«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños,
porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de
mi Padre celestial» (Mt 18,10). No se trata sólo de migrantes: se
trata de no excluir a nadie. El mundo actual cada día es más elitista y cada
día es más cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen
agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos
mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo;
sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras
regiones, que luego no requieren hacerse cargo de los refugiados, no quieren,
no lo aceptan esos refugiados que dichos conflictos bélicos generan.
Muchas veces se habla de paz pero se venden armas.
¿Podemos hablar de una hipocresía en este lenguaje? Quienes padecen las
consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a
quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del
banquete (cf. Lc 16, 19-21). La Iglesia «en salida [...] sabe
tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y
llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (Exhortación
apostólica Evangelii gaudium, 24), a los que nosotros mismos
estamos excluyendo como sociedad.
El desarrollo exclusivista hace que los ricos sean más
ricos y los pobres más pobres. El auténtico desarrollo es aquel que pretende
incluir – es inclusivo – pretende incluir a todos los hombres y mujeres del
mundo, promoviendo su crecimiento integral, y preocupándose también por las
generaciones futuras. El verdadero desarrollo es inclusivo y fecundo, lanzado
hacia el futuro.
Ciudad del Vaticano
Vatican News