“Bienaventurados los despistados, porque ellos hacen reír a Dios”
Hola, buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estos
días, en Lerma, a causa de la “Exposición de las Edades del Hombre”, hay mucha
afluencia de gente y, claro, se nota también el mayor trabajo y atención en la
tienda, porque la gente quiere saber qué vendemos… Tres somos las hermanas que
estamos para despachar, pero nos turnamos cada tres días.
Uno
de estos días me tocó a mí, y tuve la mañana bien movida, pero la tarde no fue
menos. Y, al final de la misma, me sentía algo cansada… Y me sucedió una
anécdota curiosa: un “despiste matemático”.
Estaba
envolviendo nueve cuencos de cerámica, que costaban 3€ cada uno. Y dije con
mucha resolución: “9 × 3, son 54…” La señora que esperaba su pedido, me miró
muy sorprendida y me dijo: “¡Hermana, 9 × 3 son 27…!” Yo enseguida caí en la
cuenta de mi error, ¡un poco gordo!... ¡Nada menos que de 27 a 54! Y le dije:
“¡Es verdad, perdone el fallo…!” Y así quedó la cosa: ¡nos reímos y se marchó
la señora!
Ya
a solas en la oración, me di cuenta de mi despiste: el cansancio me hizo decir
9 × 3 son 54, pensando en la tabla de multiplicar, que de niños aprendíamos, ¡y
casi con música!... ¡Pero es que “9 x 6 son 54!… ¡Ah, pues venía de aquí el
error!…
Y
el Señor me parecía que se reía conmigo y me decía: “En lo humano, esto es
quedar en ridículo, pero a mí, estas cosas me hacen sonreír: son los despistes
y fragilidades de mis hijos, a los que amo y en quienes me complazco, como un
Padre se deleita en las niñerías y tonterías de su hijo pequeño…”
¡Sí,
esto se ve en la oración y en el conocimiento de todo el amor que Dios nos
tiene!…
El
reto del amor es descubrir tus errores y despistes involuntarios y reírte con
Jesús de ellos: Él te quiere así: despistado… ¡y también listo!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
