Sin
alas se puede volar
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Tengo
una figura del ángel de la guarda encima de la mesa en mi celda. El otro día,
por la noche, fui a dejar algo a tientas y, ¡zas! ¡Pum!
Oh,
oh...
Por
la mañana me di cuenta de que la figura había salido por los aires, cayendo al
suelo y rompiéndose en trocitos. Tenía que ir al coro y no pude reparar mucho
en buscar una solución y así, a lo largo del día, se fue sucediendo una cosa
detrás de otra, y olvidé por completo el incidente con el ángel.
Llegó
la noche, y estaba ya en la cama cuando llamaron a mi puerta. Apareció Lety
casi de puntillas, dejó la figura perfectamente arreglada en su sitio y me
dijo: “Aquí está tu angelito arreglado”. Y se fue de nuevo sigilosa.
Me
impresionó mucho porque no había dicho nada sobre esto en ningún momento, ni
había pedido ayuda para arreglarlo. Lo que más me impresionó fue ver que el
angelito se había quedado sin alas, pues formaban parte de otra pieza y habían
desaparecido por el impacto con el suelo. Pero, ¿sabes? No las he querido
buscar porque así me recuerda a esos “ángeles” que el Señor pone a nuestro lado
y no tienen alas, esas personas que viven desde el Amor, que tienen una mirada
atenta para descubrir aquello que necesitamos sin que lo pidamos y nos muestran
cómo es el corazón de Cristo con sus gestos de amor gratuito, sin pedir nada a
cambio.
Esa
mirada atenta, que se anticipa, te la regala el Señor. Mirándole a Él,
dejándote amar por Él, podrás regalar Su Amor incondicional a los demás, vivir
desde el tú y experimentar el gozo de vivir desde la entrega.
Hoy
el reto del amor es que te adelantes, sin que te lo pidan, a ayudar en algo a
dos personas con las que compartas tu día. Pídele al Señor mirar con Su mirada,
poder descubrir los detalles pequeños que marcarán en lo más profundo a los de
tu alrededor: haz un bocadillo al que cuida a esa persona en el hospital,
recoge a los niños del cole de esos padres que no llegan, ve a visitar a esa
persona antes de que te llame ella... Tu modo de amar no dejará indiferente, sé
“angelito” sin alas, instrumento del Amor de Cristo.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
