Salvamanteles
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
viernes, durante el tiempo de trabajo, me tocó diseñar unos salvamanteles:
queríamos decorarlos con dibujos de monjitas.
La
verdad es que, al coger el salvamanteles, descubrí que era un trozo de corcho
sin más misterio. Sin embargo, ese corcho tiene la función de aislar el calor
del recipiente que se pone encima, de forma que no se queme ni se manche el
mantel.
Me
quedé impresionada por el nombre que se le da a este trocito de corcho: nada
más y nada menos que “salvamanteles”, porque salva al mantel del peligro.
Cuando
llegué a la oración, le decía al Señor: “¡La de veces que me han dicho que tú
eres mi Salvador!”.
Si
necesito un Salvador es porque en la vida hay cosas que me pueden quemar, que
me duelen, que me manchan. Es en esos momentos cuando reconozco que soy débil,
que soy frágil. Porque muchas veces quiero amar, y no puedo; veo una y otra vez
a esa persona que me ha hecho daño, y no puedo amarla, no puedo perdonarla...
Necesito
un Salvador, alguien que se ponga de salvamanteles, alguien capaz de proteger y
sanar mi corazón, alguien que me dé el don del perdón, el don de amar, el don
de la paciencia, la comprensión. Necesito a Cristo en mi vida porque una y otra
vez lo he intentado y no puedo, soy débil y frágil. Pero, si Le miro a Él en la
cruz y le dejo ser fuerte en mi vida, Cristo entra y vence todas las barreras,
desata todos los nudos, rompe todas las cadenas.
Él
solo necesita que reconozcas que en tu vida necesitas un Salvador, que
necesitas a Dios en tu vida, que necesitas que Él actúe en ti. Por ello,
podemos dar gracias incluso por esos “recipientes calientes” que notamos
encima, ya que, el quemarnos, el herirnos, el mancharnos, nos hace mirar al
Cielo y pedir un Salvador.
Hoy
el reto del amor es que entres en la iglesia que te pille de camino al cole, al
trabajo, a casa. Que te sientes cinco minutos y abras tu corazón al Señor.
PídeLe que te salve de todo en lo que estás metido y no puedes salir; te
aseguro que empezarás a sentir una paz que es el comienzo de un camino. Que
tengas un feliz día.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
