Las congregaciones de fieles se convierten cada día más conscientemente en comunidades vivas de fe, liturgia y amor
En la carta apostólica
Máximum illud (la grande y santísima misión) 30-11-1919), el papa Benedicto XV
hablaba de la importancia de la formación del clero nativo porque en ella se
basaba principalmente la esperanza de las Iglesias jóvenes. (n. 30).
Porque "allí donde el clero indígena es suficiente y se
halla bien formado..., puede decirse que la obra del misionero está felizmente
acabada y la Iglesia perfectamente establecida, (n. 36).
Esta intuición del papa Benedicto XV, de dar valor a la
Iglesia local como capaz de irradiar la luz del Evangelio por todo el mundo,
fue ampliamente explicitada en el decreto Ad gentes en su cap. III: Las
Iglesias particulares (n. 19):
"En estas Iglesias jóvenes, la vida del Pueblo de Dios
debe madurar en todos los campos de la vida cristiana, que hay que renovar
según las normas de este Concilio.
Las congregaciones de fieles se convierten
cada día más conscientemente en comunidades vivas de fe, liturgia y amor; los
laicos, mediante su actuación civil y apostólica, se esfuerzan por instaurar en
la sociedad el orden del amor y la justicia, utilizan los medios de
comunicación social oportuna y prudentemente; las familias, con su vida
auténticamente cristiana, se convierten en semilleros del apostolado laical y
de vocaciones sacerdotales y religiosas. Finalmente, la fe se enseña mediante
una catequesis adecuada, se manifiesta en la liturgia en consonancia con el
carácter del pueblo".
"Estas Iglesias,
localizadas la mayor parte de las veces en las zonas más pobres del mundo,
sufren todavía casi siempre una gravísima penuria de sacerdotes y escasez de
recursos materiales. Por lo tanto, necesitan sobremanera que la acción
misionera continuada de toda la Iglesia les suministre los socorros que sirvan,
sobre todo, para el desarrollo de la Iglesia local y la madurez de la vida
cristiana." (AG19&4)
El papa Francisco en el
discurso que dirigió el año pasado a los directores nacionales de las OMP
(3-6-2017) expresó su deseo para que "la celebración de los 100 años de la
Máximum illud, en el mes de octubre de 2019, sea un tiempo propicio para
que la oración, el testimonio de tantos santos y mártires de la misión, la
reflexión bíblica y teológica, la catequesis y la caridad misionera contribuyan
a evangelizar sobre todo a la Iglesia,
para que, reencontrada la frescura y el ardor del primer amor por el Señor
crucificado y resucitado, pueda evangelizar el mundo con credibilidad y
eficacia evangélica".
Fuente: I.E.M.E.
