Este 17 de noviembre, el Santo Padre recibió en audiencia a los Socios del Movimiento Apostólico de Ciegos, Asociación italiana que celebra su 90° Aniversario de fundación
“Continúen con
esta obra misionera de concreta cercanía a los hermanos más pobres y también a
los últimos y más lejanos de la sociedad”, lo dijo el Papa Francisco a los
Socios del Movimiento Apostólico de Ciegos (MAC), a quienes recibió en
Audiencia, este sábado 17 de noviembre, en la Sala Clementina del Vaticano.
Una comunidad
espiritual entre los ciegos
En su discurso, el Pontífice recordó la historia de
María Motta, una mujer ciega pero muy valiente, quien 90 años atrás fundó una
comunidad espiritual entre los ciegos – ya activa en Francia – siguiendo el
modelo del Apostolado de la Oración, y cómo a partir de esa pequeña semilla se
desarrolló una Asociación que se extendió por todo el territorio italiano y fue
aprobada por el Papa San Juan XXIII. “De manera profética, su fundadora pensó
en reunir a los ciegos de su tiempo, para que pudieran encontrarse y apoyarse
unos a otros. La presencia de personas videntes, desde los primeros años –
aseguró el Papa – ha ido fortaleciendo el movimiento, de manera que no recae
sobre sí mismo y sobre los problemas relacionados con la falta de la vista.
María Motta quería formar personas autónomas y capaces de dar testimonio de la
fe también a través de su discapacidad”.
“En la medida en que somos acogidos y amados,
incluidos en la comunidad y acompañados para mirar al futuro con confianza, desarrollamos
el verdadero camino de la vida y experimentamos una felicidad duradera”
Verdaderos
discípulos misioneros
En este sentido, el Papa Francisco destacó que, es una
fuente de alegría para la comunidad eclesial saber que ustedes, como verdaderos
discípulos misioneros del Evangelio, están abiertos a las necesidades de los
más pobres y de los que más sufren en el mundo. “En vez de volverse contra
ustedes mismos y contra la misma discapacidad – precisó el Pontífice –
responden valientemente a la invitación de Jesús: Tenía hambre y me diste de
comer, [...] estaba desnudo y me vestiste, estaba enfermo y viniste a
visitarme. Desde que el Papa Pablo VI publicó la histórica Encíclica Populorum
progressio – agregó el Papa – el MAC ha respondido activamente, y hoy también
recuerdan ustedes los cincuenta años de cooperación con los países pobres del
sur del mundo, donde los ciegos son más numerosos y viven en condiciones
todavía muy difíciles”.
El carisma de
compartir y la opción por los pobres
El camino de estos noventa años de existencia de esta
Asociación, señaló el Papa Francisco, ha permitido al Movimiento Apostólico de
Ciegos comprender mejor el carisma específico que le ha sido confiado en la
Iglesia, un carisma que se compone esencialmente de dos elementos. “La primera
es el compartir entre ciegos y videntes, como fruto de la solidaridad en
reciprocidad, con vistas a un camino fecundo de inclusión eclesial y social. La
segunda – subrayó el Pontífice – es la opción de los pobres, opción que, de
diversas maneras y formas, es propia de toda la Iglesia”. De esta manera
colaboran para hacer crecer una Iglesia pobre para los pobres, experimentando
que tienen mucho que enseñarnos, y que ponerlos en el centro es una forma
privilegiada de evangelización.
“Todos nosotros estamos llamados a descubrir a Cristo
en los pobres, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus
amigos, a escucharlos, a comprenderlos y a acoger la misteriosa sabiduría que
Dios quiere comunicarnos a través de ellos”
Solidaridad y promoción
humana
El Papa Francisco también recuerda que, después del
Concilio Vaticano II, vuestro Movimiento se ha abierto generosamente al
compromiso de la promoción humana, tanto en Italia como en los países más
pobres. “El primer ámbito de actividad que se estableció rápidamente –
puntualizó el Pontífice – fue precisamente el de la solidaridad con los ciegos
en los países más pobres. Ha tomado forma en el seno de la asociación, hasta el
punto de implicar a todos sus grupos y a las diferentes diócesis italianas. Los
felicito por el trabajo que han realizado en estos cincuenta años de
cooperación con centenares de misioneros y obreros en los campos de la salud,
la educación y la integración social. Y esta obra misionera de concreta
cercanía a los hermanos más pobres ha estimulado y aumentado en vosotros la
atención también a los últimos y más lejanos del territorio nacional, a favor
de los ancianos ciegos, de los estudiantes ciegos, de las personas con
discapacidades múltiples, de los padres y de los niños que viven el problema de
la ceguera”.
Renato Martínez – Ciudad del Vaticano
Vatican News
