Sin duda, el gran milagro de Lourdes es invisible, porque se trata de las curaciones espirituales
Teótimo González ha sido
durante más de veinte años (1996-2017) coordinador de la pastoral en lengua
española del santuario de Lourdes.
Durante más de 20 años,
entre 1996 y 2017, el oblato Teótimo González ha sido el coordinador en
lengua española del santuario de Lourdes. En todo este tiempo ha visto
pasar por la gruta a cientos de miles de peregrinos, muchos de ellos enfermos
acompañados por las hospitalidades. Afirma que el 25% de todas las
hospitalidades de Lourdes que hay en el mundo están en España.
En una entrevista con el semanario
Iglesia en
Aragón explica qué es Lourdes para él, pero sobre todo para
aquel que llega a los pies de la Virgen en los Pirineos franceses:
- Padre Teótimo, ¿se ha
olvidado de Lourdes?
- No. Es más, como decía
Bernardita cuando ya estaba en el convento, todos los días hago mi pequeña
peregrinación a la gruta, que, por otra parte, facilita internet. Cuando
volví como confesor auxiliar al santuario, tuve la impresión de regresar a mi
pueblo.
- ¿Qué visita?
- Lo primero la gruta, allí
tengo mi oración personal, me uno a lo que se está celebrando y después
hago un repaso general de misas y celebraciones.
- ¿Cuál ha sido su misión
en Lourdes?
- Colaborar con las juntas
directivas de las distintas hospitalidades en la preparación de las
peregrinaciones, recibirlos en el santuario y acompañarlos, como recibir y
acompañar a otros grupos organizados, tanto de España, como de Hispanoamérica.
Estos últimos cada vez son más numerosos.
- ¿Qué tienen de especial
las peregrinaciones de las hospitalidades?
Se encargan principalmente
de llevar enfermos, pero llevan también peregrinos ‘sanos’, por lo general
muchos más numerosos que los enfermos. Las hospitalidades diocesanas están
afiliadas a la Hospitalidad Central de Nuestra Señora de Lourdes. En el
mundo hay alrededor de 200 hospitalidades, de las cuales 50 son españolas.
- ¿Cómo ve la Hospitalidad
de Zaragoza?
- Me ha sido siempre
cercana, he tratado con las sucesivas juntas directivas, siempre acompañados
por su consiliario José María Bordetas, con quien me une amistad. Una
peculiaridad es que une dos santuarios muy importantes. Y, como español, tengo
mucho cariño a la Virgen del Pilar, como patrona de España. (En realidad lo
es de la Hispanidad)
- ¿Milagros?
- Se habla mucho de
milagros y, por lo general, se entienden como curaciones. No llegan al uno por
ciento, hay ahora mismo setenta curaciones declaradas milagrosas. Pero hay
muchas curaciones que no han llegado a ser consideradas milagro. Sin duda, el
gran milagro de Lourdes es invisible, porque se trata de las curaciones
espirituales. La acción de la gracia en las almas de los fieles por la
peregrinación en sí misma y por los sacramentos, especialmente el de la
penitencia. Todo contando con la intercesión de la Señora. El otro gran milagro
del Santuario son los hospitalarios, por lo que representan, por su cuidado y
atención a los enfermos.
- ¿La Señora?
Sí, así llaman los
peregrinos a la Virgen. Son costumbres, un poco de influencia del Notre Dame
francés. Pero ella es la Señora… con una gran mayúscula.
- ¿Cuál es el mensaje de Lourdes
para nuestro tiempo?
- Nos transmite el mensaje
mismo del Evangelio. En palabras, es brevísimo: la Virgen nos pide la
conversión, buscar el encuentro con el Señor, la oración y, principalmente,
la oración por la conversión de los pecadores.
- ¿Cuál es el reto del día
a día para las hospitalidades?
- El reto es mantener y
profundizar en el sentido de la peregrinación. Y, en el aspecto más
organizativo, mantener la continuidad tratando de encontrar el relevo de los
jóvenes. Siempre he encontrado algo bueno en todas las hospitalidades. Es
verdad que hay un descenso numérico, pero el mero hecho de que mantengan la
continuidad es de alabar.
- ¿Otras peregrinaciones?
- Ahora vienen de todo el
mundo, de Extremo Oriente. De Taiwan viene un colegio católico, pero cuyas
alumnas no son todas católicas, pero es una verdadera peregrinación: todas
rezan el padrenuestro, todas asisten a la misa, todas van a rezar a la gruta de
un modo ejemplar.
- ¿Qué es lo que les
impresiona del Santuario?
- La devoción al viacrucis
y el sentido de los signos en Lourdes: el agua, la roca, la luz, los
enfermos y quienes les acompañan. Y la multitud de peregrinos de todas las
naciones. Sin quitar nada a las celebraciones litúrgicas. No hay más que abrir
la gruta en internet. Las piscinas solo trabajan de día, pero si abrieran de
noche seguirían trabajando. Y eso de que la Virgen nunca habló de bañarse. Ella
dijo: “Vaya a beber y a lavarse en la fuente’.
- Cuéntenos un milagro.
- Me escribió una vez un
oblato canadiense para que le pudiera certificar el hecho de una curación que
le habían contado de un enfermo durante la bendición del Santísimo. Llegó ante
él el obispo con la custodia y él, que había estado pidiendo la curación, no
sintió nada y, cuando se marchaba el obispo, dijo mirando a la custodia: “Se lo
diré a tu madre”. Entonces el obispo volvió y le dio de nuevo la bendición.
Entonces ese hombre se sintió distinto, se sintió curado. Y dijo: “Ahora sí se
lo diré a tu madre”. Todos piden por la intercesión de la Virgen. No estaba en
los archivos. El hecho, aunque no esté documentado, ilustra cómo acuden los
enfermos. La mayor parte de los enfermos no piden la curación, piden saber
ser buenos enfermos, tener paz, llevar bien la enfermedad. Muchos utilizan
la expresión “venimos a cargar pilas”.
