1. LA
ANUNCIACIÓN
Madre Virgen quiere Dios tener
Al llegar el tiempo el Ángel Gabriel
Recibe la venia con dichos de miel
Imagen del Padre por el Viento llega
Alumbra la tierra y en María espera.
Al llegar el tiempo el Ángel Gabriel
Recibe la venia con dichos de miel
Imagen del Padre por el Viento llega
Alumbra la tierra y en María espera.
Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dentro de
Dios existe la filiación, y como Dios es eterno la filiación es eterna. Toda filiación
nos habla un poco de Dios. Todos los hombres y mujeres somos hijos o hijas:
tenemos ombligo. Incluso en la naturaleza los animales y las plantas unos
vienen de otros... Dios ha dejado su huella en la Creación.
Dios quiere manifestar su filiación eterna en el
tiempo, la segunda Persona es el Hijo de Dios, pero también quiere ser “el hijo
del hombre”: quiere manifestar su filiación humanamente. Quiere hacerse hombre
y para ello estableció el cauce para llegar al mundo: la filiación.
Podríamos decir con cierto atrevimiento: Dios
estableció que en la Creación existiera la filiación, ese modo de ser de las
cosas, para poder Él entrar como hijo en el mundo y así no sólo mostrar algo
suyo, sino compartirlo con nosotros: “queridísimos, ahora somos hijos de Dios”
(1 Jn 3, 2).
Dios crea entonces una mujer para que sea su Madre,
una mujer perfecta que será realmente su Madre y al mismo tiempo permanecerá
siempre virgen. Él quiso eso: Madre Virgen quiere Dios tener. “El nombre de la
Virgen era MARÍA” (Lc 1, 27).
Y como Dios lo quería lo llevó a cabo, preparó
las cosas y cuando todo estuvo listo le explicó a un enviado su plan. Esas son
palabras de amor, palabras dulces, dichos de miel. El Ángel Gabriel las repite
a María y ella conversa con él, y tras un breve diálogo responde con palabras
de igual calidad. Palabras afirmativas, positivas, la venia de Dios, la venia
de María: el Ángel recibe la venia con dichos de miel. Aunque si de miel
hablamos hay unas palabras que compiten con estas, y quizá ganan.
El Hijo de Dios, Dios de Dios, engendrado desde
la eternidad: Imagen del Padre pues recibe todo de Él, llega a la tierra. ¿Y
cómo llega? Por medio del Espíritu Santo, aquel que se manifiesta como paloma,
como fuego, como Viento. El Hijo que es la Luz y ha venido a este mundo alumbra
la tierra, pero aún no se ve: en María espera.
Con permiso del autor: Juan Pablo Lira
Fuente: 20 palabras para meditar los misterios del Rosario