20 PALABRAS PARA MEDITAR LOS MISTERIOS DEL ROSARIO. 1er. MISTERIO GOZOSO

1. LA ANUNCIACIÓN

Madre Virgen quiere Dios tener 
Al llegar el tiempo el Ángel Gabriel 
Recibe la venia con dichos de miel 
Imagen del Padre por el Viento llega 
Alumbra la tierra y en María espera.

Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dentro de Dios existe la filiación, y como Dios es eterno la filiación es eterna. Toda filiación nos habla un poco de Dios. Todos los hombres y mujeres somos hijos o hijas: tenemos ombligo. Incluso en la naturaleza los animales y las plantas unos vienen de otros... Dios ha dejado su huella en la Creación.

Dios quiere manifestar su filiación eterna en el tiempo, la segunda Persona es el Hijo de Dios, pero también quiere ser “el hijo del hombre”: quiere ma­nifestar su filiación humanamente. Quiere hacerse hombre y para ello estableció el cauce para llegar al mundo: la filiación.

Podríamos decir con cierto atre­vimiento: Dios estableció que en la Creación existiera la filiación, ese modo de ser de las cosas, para poder Él entrar como hijo en el mundo y así no sólo mostrar algo suyo, sino compartirlo con nosotros: “queridísi­mos, ahora somos hijos de Dios” (1 Jn 3, 2). 

Dios crea entonces una mujer para que sea su Ma­dre, una mujer perfecta que será realmente su Madre y al mismo tiempo permanecerá siempre virgen. Él quiso eso: Madre Virgen quiere Dios tener. “El nom­bre de la Virgen era MARÍA” (Lc 1, 27).

Y como Dios lo quería lo llevó a cabo, preparó las cosas y cuando todo estuvo listo le explicó a un en­viado su plan. Esas son palabras de amor, palabras dulces, dichos de miel. El Ángel Gabriel las repite a María y ella conversa con él, y tras un breve diálo­go responde con palabras de igual calidad. Palabras afirmativas, positivas, la venia de Dios, la venia de María: el Ángel recibe la venia con dichos de miel. Aunque si de miel hablamos hay unas palabras que compiten con estas, y quizá ganan.

El Hijo de Dios, Dios de Dios, engendrado desde la eternidad: Imagen del Padre pues recibe todo de Él, llega a la tierra. ¿Y cómo llega? Por medio del Es­píritu Santo, aquel que se manifiesta como paloma, como fuego, como Viento. El Hijo que es la Luz y ha venido a este mundo alumbra la tierra, pero aún no se ve: en María espera.

Con permiso del autor: Juan Pablo Lira

Fuente: 20 palabras para meditar los misterios del Rosario