“De
toda la vida”
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
por la tarde estaba recogiendo la ropa del tendedero, cuando pasó por allí una
hermana... y se me encendió la bombilla.
-¡Qué
bien me vienes! ¿Te importaría echarme una mano para doblar estas sábanas? -le
pregunté con la certeza de saber cuál iba a ser su respuesta.
Ella,
con toda confianza, se puso a ayudarme. Así, cogí la sábana dándole los dos
extremos y tomando yo los otros dos.
Ella,
con mucho cariño, me insinuó:
-Qué gracia, ¿doblas las sábanas así?
-¿Tú
no? ¿Cómo lo haces tú? -le respondí sorprendida de que hubiera otra forma de
doblarlas.
Me
indicó cómo hacerlo, explicándome que “de toda la vida se doblan así”. Pero me
entró la risa mientras le decía que yo “de toda la vida” las había visto doblar
al otro aire.
Al
final acabamos riéndonos a carcajada limpia con esto de “toda la vida ha sido
así”.
Y
es que es cierto, ¡qué relativo es todo! Muchas veces me veo dándole importancia
a minucias cómo esta, de que siempre se ha hecho así y no hay más que hablar.
Me cuesta abrir la mente a ver que el otro puede tener un punto de vista mucho
más interesante que el mío.
Pero,
sobre todo, aquel rato con mi hermana me llevó a descubrir que siempre
tendremos distintas vivencias, distintas historias, tradiciones diferentes; sin
embargo, no es eso lo que nos une, tal vez incluso al contrario, en estas cosas
siempre nos salen discordancias.
Lo
que nos une a las personas es algo mucho más grande, capaz de pasar por encima
de todo: Cristo, que se derrama en nuestras relaciones uniéndonos en el Amor.
Solo el Amor es un lenguaje que todos entendemos y queremos vivir. La
convivencia solo con Cristo es fácil, solo con Cristo se vuelve la mayor
felicidad.
Hoy
el reto del amor es que, al menos en tres ocasiones, optes por el amor en lugar
de imponer tu razón. Porque, ¿qué es lo único que permanece “para toda la
vida”? El amor.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma