El
valor de lo cotidiano
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En
estos días de “la cuenta atrás”, os quisimos hacer partícipes de lo que
vivíamos en el Monasterio haciendo un pequeño reportaje cada día y publicándolo
en las redes sociales.
Una
de las misiones que he tenido en ello ha sido la de ir “cámara en mano” y
descubrir los entresijos de cada día en el Monasterio. Ha sido toda una
aventura que me ha permitido ver la Profesión de Sión desde las vivencias de
mis hermanas.
Cuando
me acercaba a sacarles fotos, me explicaban lo que iban haciendo, e incluso una
me vino a buscar ofreciéndome fotos exclusivas para el reportaje:
-¡Corre
ven, que estoy planchando el vestido de la Novia!
Cuando
llegué, orgullosa levantó la plancha, mostrándome el hábito sin una sola
arruga.
Así,
he visto en ellas detalles que me han mostrado la grandeza de lo cotidiano. Es
verdad que mañana va a ser un día que marcará para siempre la vida de Sión por
su consagración, pero alcanzará su plenitud en lo cotidiano, en el día a día.
Cuando llegue el lunes, su vida será más plena; pero el martes, aún más; ¿y el
miércoles?, ¡no te imaginas!
La
grandeza está en vivir cada día con plenitud. La meta muchas veces la vemos como
el fin de un camino... ¿y si le damos la vuelta? ¡La meta es el comienzo!
Porque, si te das cuenta, cada vez que llegas a una meta es porque empieza algo
después. Llegar a la meta te hace descansar (¡he llegado!), pero la Plenitud de
la meta no se alcanza hasta que no empiezas a vivir de ella.
Y,
¿qué es vivir con Plenitud? Después de todo, lo que quedará es Cristo, y en Él
está tu Felicidad.
Hoy
el reto del amor es descubrir a Cristo en lo cotidiano y pedirle que plenifique
tu corazón en lo que tienes que vivir. Deja a Cristo que te sorprenda y haga
nuevo tu día, que le descubras en los detalles sencillos. Da gracias a dos
personas que, con un gesto sencillo, te hagan ver al Señor en tu día.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
