Desbordante
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Así
fue el día de ayer: ¡desbordante! Desde primera hora de la mañana se
multiplicaron los detalles de cariño por parte de mi Comunidad... ¡y de todos
vosotros!
Quisiera
comentar cada momento que viví ayer, pero, como se haría muy largo, prefiero
cantar con el salmo: “¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos
alegres!”
Admito
que se me hace extraño sentir la alianza en mi dedo (¡yo nunca he llevado
anillos!) y me sorprendo cada vez que la veo. Y, precisamente con la alianza me
sucedió algo muy curioso.
En
el momento de las ofrendas, después de presentar en pan, fui a coger el cáliz.
Y,
al cogerlo con total normalidad...
-¡¡Clin!!
El
metal del cáliz sonó alegremente al golpearse con mi anillo.
“¡Uy
va, es verdad!”, pensé al instante, “¡¡Ahora llevo alianza!!”
Fue
como que el Señor me invitaba a saborear ese instante, mientras seguía
avanzando. Y, así, al llegar frente al altar, mirando a la iglesia repleta,
alcé el cáliz. Allí estabais todos: el estupendo equipo de organización, mi
familia, amigos, reteros... ¡todos! Cada uno distinto, cada uno con unas
circunstancias distintas, pero todos juntos, aportando cada cual su granito de
arena... Era ver a la Iglesia entera, esta gran familia que nos ha regalado el
Señor: múltiple, armoniosa, bella.
Al
alzar el cáliz sintiéndome esposa, en mi interior solo podía decir: “¡Aquí, en
el cáliz, os pongo a todos...!” Sí, fue sentir la misión de intercesión que nos
ha regalado la Iglesia: tomar lo que lleváis en el corazón y ponerlo a los pies
del Señor. ¡Y Él hará el milagro!
Me
encantaría decir que ha sido el día más feliz de mi vida, y fue realmente
maravilloso, pero, la verdad es que tengo la certeza de que... ¡con Cristo lo
mejor está por llegar!
Hoy
el reto del amor es dar gracias. Da gracias por formar parte de la familia de
la Iglesia, por el camino que el Señor te ha regalado o te está regalando. No
importa lo cerca o lejos que te sientas de la Iglesia... somos una familia y,
sin ti, ¡ya no sería lo mismo! ¡¡Gracias a cada uno por regalarme disfrutar
tanto ayer!! ¡¡Unidos en Cristo!!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
