Tras
participar en un encuentro con los jóvenes lituanos en la explanada de la
Catedral dedicada a los Santos Estanislao y Ladislao; el Papa visitó el
interior de la Iglesia católica más grande del país, inscrita en el Patrimonio
Mundial de la UNESCO.
La
Catedral de Vilna, es la Iglesia católica más importante de Lituania: una obra
maestra clásica de gran belleza, que ni los estragos históricos de guerras y
persecuciones han podido "apagar".
Destruida
y quemada en varias ocasiones, actualmente se encuentra situada en el casco
antiguo de la capital lituana; en la cuesta de la colina Gediminas, siendo
el santuario católico más importante de todo el país y cuyas inmediaciones son
utilizadas en las principales festividades cristianas, étnicas y nacionales.
Encuentro del Papa con los
jóvenes
Precisamente,
en su explanada; el Papa Francisco se reunió con miles de jóvenes acompañados
por Monseñor Gintaras Grusas; Arzobispo de Vilna.
El
Obispo de Roma, los animó a "no tener miedo de seguir a Jesús y
su revolución de la ternura", a estar despiertos ya que "la vida no
es un videojuego en el que alguien gana la partida", sino que esta se mide
en otros tiempos; "tiempos parecidos al corazón de Dios”.
"Sean
jóvenes de camino y no de laberinto", exhortó por último el Papa. "No
vayan dando vueltas por la vida, sobre sí mismos, sin atinar por el camino
que conduce hacia adelante”.
Oración
en la capilla de San Casimiro
Tras
despedirse de la juventud lituana, el Santo Padre realizó una breve visita
a la Catedral, dedicada a los Santos Estanislao y Ladislao; donde fue recibido
por el párroco.
Posteriormente,
rezó en silencio delante de la Capilla de San Casimiro donde lo esperaban
alrededor de 60 religiosas y sacerdotes ancianos. Tras un breve encuentro con
ellos e intercambio de saludos; una religiosa y un sacerdote entregaron a
Francisco un ramo de flores, que el Pontífice colocó delante de la imagen
de Nuestra Señora de Kazán.
Sofía
Lobos - Ciudad del Vaticano
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