El
Papa recibió en Audiencia a miembros y sacerdotes de la Archidiócesis de
Valencia, acompañados por el arzobispo, el cardenal Antonio Cañizares Llovera
En
el discurso que les dirigió se centró en la figura del sacerdote, y los exhortó
a ser hombres de oración, obedientes y libres en Cristo, así como enseñara san
Vicente Ferrer.
El
Papa Francisco recibió en el mediodía del 21 de setiembre a un grupo de
sacerdotes y miembros de la Curia de la Arquidiócesis de Valencia, acompañados
por su Arzobispo, el cardenal Cañizares Llovera.
En
su discurso el Papa Francisco recordó que este año Valencia celebra el jubileo
de san Vicente Ferrer, quien trabajara y se empeñara por la unidad en la
comunidad eclesial. Y se centró en tres propuestas del santo a los sacerdotes,
“tres medios fundamentales”, para conservar la amistad y la unión con
Jesucristo.
“El
primero es la oración, como alimento de todo sacerdote; el segundo, la
obediencia a la vocación de la predicación del Evangelio a toda criatura; y el
tercero, la libertad en Cristo, para poder así beber el cáliz del Señor en
cualquier circunstancia (cf. Mt 20, 22).”
El sacerdote hombre de
oración
El
sacerdote es hombre de oración, - dijo el Papa - porque la vida interior del
sacerdote repercute en toda la iglesia, empezando por sus fieles. “Rezar
es la primera tarea del obispo y del sacerdote. De esta relación de amistad con
Dios se recibe la fuerza y la luz necesaria para afrontar cualquier apostolado
y misión, pues el que ha sido llamado se va identificando cada vez más con los
sentimientos del Señor y así sus palabras y hechos rezuman ese sabor puro de
amor de Dios”.
Obediencia a la vocación
de la predicación del Evangelio a toda criatura
Al
hablar del segundo aspecto, el de la obediencia para predicar el evangelio a
toda criatura, Francisco puntualizó a los sacerdotes que el Señor llama al
ministerio para ser sus “testigos ante el mundo”. “No somos propietarios de la
Buena Noticia, ni ‘empresarios’ de lo divino, - les advirtió -, sino custodios
y dispensadores de lo que Dios nos confía a través de su Iglesia”. Y esto,
añadió, “supone una gran responsabilidad, pues conlleva preparación y
actualización de lo aprendido y asumido”.
La libertad en Cristo
El
último punto que tocó el Papa fue el de la unión con Cristo: “el sacerdote es
libre en cuanto está unido a Cristo, y de Él obtiene la fuerza para salir al
encuentro de los demás”, dijo. Y tras recordar la imagen de San Vicente sobre
la iglesia en salida, reiteró que la llamada al testimonio conlleva la
"actitud" de salida “de ir al encuentro del hermano”, inclusive en el
despacho de la curia.
Agradecimiento del Papa
por la acogida a los migrantes
A
la Archidiócesis de Valencia que recibió a los migrantes llegados por el mar
mediterráneo, Francisco dio las gracias por el ejemplo y testimonio, dado
muchas veces – reconoció el Pontífice- con escasez de medios y de ayudas, y los
animó a seguir llevando la presencia de Dios a tantas personas que la
necesitan.
“Este
es uno de los desafíos del sacerdote hoy: permanezcan libres de toda
mundanidad; esta nos va enredando a este mundo y nos va alejando de Dios y de
los hermanos, haciéndonos esclavos; y de ahí viene gran parte del
anti-testimonio”. “Podemos preguntarnos – concluyó-: ¿Cuáles son nuestras
verdaderas riquezas? ¿Dónde tenemos puesto el corazón? ¿Cómo buscamos colmar
nuestro vacío interior? Respondan en su interior y pongan los medios para que
siempre se reconozcan pobres de Cristo, necesitados de su misericordia, para
dar testimonio ante el mundo de Jesús, que por nosotros se hizo pobre y nos
enriqueció con su pobreza”.
Griselda
Mutual - Ciudad del Vaticano
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