25 Domingo Tiempo Ordinario (Ciclo B)
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos días, sed bienvenidos a la celebración del
Domingo.
Desde el pasado domingo en que nos reunimos por última
vez, cada uno de nosotros nos hemos entregado a nuestras preocupaciones y
labores cotidianas. Nuestra vida nos ha absorbido y hemos podido perder la
referencia de nuestra fe.
La Eucaristía es el crisol donde cada domingo tomamos
la forma de Cristo para poder vivir cristianamente. Dispongámonos a celebrar con
espíritu agradecido esta celebración de fe.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
El cristianismo es un camino, un camino de
vida. Ser cristiano es seguir las huellas de Cristo y seguir sus sendas.
Sin embargo, igual que los apóstoles, también
a nosotros nos cuesta seguir a Cristo y andar por las veredas que él abre
delante de nosotros.
Escuchemos con atención la Palabra de Dios,
Jesús, comprende nuestras resistencias y nos alecciona con ternura.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada petición
respondemos: ¡Señor, guíanos por tus
sendas!
- Por la Iglesia,
la comunidad de los discípulos de Cristo, para que por la gracia del Espíritu
sigamos las huellas de nuestro Maestro y Señor. OREMOS.
- Por todos los que formamos parte de la sociedad española, para que
asumiendo nuestra responsabilidades construyamos una sociedad más solidaria y
justa. OREMOS.
- Por las personas
que sufren alguna discapacidad, para que sean reconocidos en su dignidad y sean
integrados en los ámbitos sociales en los que participan. OREMOS.
- Por aquellos
que buscan el sentido de la vida, para que encuentren en el Evangelio de
Jesucristo el camino para ser felices. OREMOS.
-
Por todos nosotros que cada domingo celebramos la Pascua del Señor, para que
fiados en el poder de la gracia no temamos identificarnos con Él. OREMOS.
ORACIÓN FINAL
Gracias, Señor, por llamarnos a tu
seguimiento,
gracias, porque te has fijado en cada uno de
nosotros
y nos has hecho participes
de tu intimidad con el Padre
y de tu misión evangelizadora.
Tú, Jesús, hermano nuestros, nos has unido a
Ti
y nos has hecho apóstoles tuyos,
servidores del Reino
que el Padre quiere
establece en el mundo.
Gracias, Jesús, pues solo con pensarlo
nos emociona y nos llena de alegría.
Te pedimos, Señor,
que no temamos seguir tus huellas,
que no nos asusten los trabajos por el
Evangelio
y que las dificultades que tengamos que
afrontar
lo hagamos confiados en la divina
providencia.
Derrama sobre nosotros tu Espíritu,
que Él nos ayude a salir de nuestras rutinas
y, con la luz de su gracias,
nos guíe por tus caminos,
esos caminos que pasando por la Cruz
conduce a la gloria de la Pascua.
Amén.
