El
cardenal Ricardo Blázquez Pérez ha participado junto a más de 4.000 matrimonios
en el XII encuentro internacional de los Equipos de Nuestra Señora que se ha
celebrado en Fátima este fin de semana
El cardenal Blázquez
reflexionó este fin de semana en Fátima sobre El sentido de la libertad
cristiana, durante el último encuentro internacional de los Equipos de
Nuestra Señora.
Allí aludió ante los miles
de parejas presentes en la basílica de la Santísima Trinidad a la
exhortación Amoris laetitia, en particular al cuarto capítulo,
sobre El amor en el matrimonio, y defendió que «es preciso rescatar
la excelencia de esa palabra –amor– y de su preciso contenido».
A los más de 4.000
matrimonios presentes, el cardenal les dijo que «el amor matrimonial tiene como
espejo el amor de Jesucristo» y por eso «el amor es entrega y acogida
recíprocas, mutuo respeto, paciencia y servicio, humildad y perdón». Por tanto
aconsejó a los cónyuges las palabras de san Pablo, cuando pide «sentimientos de
compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Apóyense unos a otros y
perdónense mutuamente siempre que tengan quejas contra alguien. Que cada uno
perdone al otro, del mismo modo que el Señor perdonó. Y por encima de todo, el
amor, que es el broche de la perfección, hasta llegar al amor mayor, que es dar
la vida por los demás».
Asimismo, el cardenal
Blázquez pidió a las familias cristianas «evangelizar siendo referentes
luminosos para cuantos anhelan la familia porque la perdieron, pero en realidad
nunca la tuvieron, o también para aquellos que se preparan para construir su
propia familia».
Junto a ello, tomando el
título de su ponencia, recordó que «la libertad es una dimensión relevante de
la dignidad del hombre» y por eso el «hombre tiene diariamente la misión de
afirmar constantemente su libertad y de vivir a la altura de su dignidad».
Para el cardenal Blázquez,
Dios nos creó libres porque «quiere ser servido no por esclavos, sino por
hombres libres», y en este sentido nuestra libertad cristiana tiene que ser
vista a la luz de la Palabra del Evangelio, que debe ser «recibida en comunión
con Jesucristo, nuestro Salvador, y que va más allá de la mera libertad
sociopolítica».
En este sentido, según el
presidente de los obispos españoles, la parábola del hijo pródigo es «la más importante
de las parábolas de Jesús» porque a través de ella Jesús «anuncia la buena
nueva a los excluidos», porque «Dios es misericordia sin límites».
En este recorrido, la
libertad es «un don, un camino y una conquista diaria», que nos lleva a «romper
nuestras ataduras y ponernos al servicio de los demás».
Fuente: Angelus TV/Alfa y Omega
