El prelado recordó en su
discurso con ocasión de esta jornada organizada por la ONU, que el desarrollo
sostenible de las sociedades está vinculado al trabajo de las madres y los
padres con sus hijos, "futuras generaciones"
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Imagen de archivo del Arzobispo Auza, Observador permanente de la Santa Sede en la ONU |
"El
futuro de la humanidad depende de la forma en que las madres y los padres
llevan a cabo su misión educativa", son las palabras del nuncio
apostólico, Mons. Bernardito Auza, Observador permanente de la Santa Sede
en las Naciones Unidas (ONU), durante su intervención en Nueva York,
con motivo de la celebración del Día Mundial de los Padres, que este año llevó
como tema: "El impacto de la buena crianza de los niños y la sociedad".
La familia es fundamental
para promover la paz
La buena crianza de una madre y un padre que se respetan mutuamente - dijo Mons. Auza - es esencial para la formación de niños con corazones pacíficos.
Es
fundamental -añadió- para mantener vivas las mayores esperanzas que
la comunidad internacional está comprometida a lograr.
Asimismo,
en referencia al mural del artista Per Krohg, visible en la Sede de las
Naciones Unidas, el nuncio recordó el mensaje implícito en esta obra: "la
familia es fundamental para la construcción de la paz".
El futuro del mundo está
vinculado a las familias
La
paz en el mundo - dijo el prelado - comienza con la paz en el hogar. El
desarrollo sostenible de las sociedades está vinculado al trabajo de madres y
padres, con sus hijos, "las futuras generaciones".
La
escuela del amor familiar es el "pilar para construir una sociedad en la
que se garantice el respeto por la dignidad y los derechos
humanos".
El
futuro del mundo - concluyó monseñor. Auza - está vinculado a las familias: por
esta razón, los padres deben estar preparados; ser apoyados y alentados en el
desempeño de su papel, ya que este es indispensable para el buen desarrollo
social.
Vatican
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