Usualmente
la Iglesia celebra la Anunciación del Señor el 25 de marzo, sin embargo este
2018 dicha fecha coincide con el Domingo de Ramos y por tanto la solemnidad ha
sido trasladada para el próximo 9 de abril
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La Anunciación, obra de Bartolomé Esteban Murillo |
Esto
se debe a que el año litúrgico depende de los calendarios solar y lunar. El
calendario solar se utiliza para determinar la celebración de la Navidad (25 de
diciembre), y de solemnidades como San Pedro y San Pablo (29 de junio), la
Inmaculada Concepción (8 de diciembre), o la Anunciación del Señor (25 de
marzo).
Sin
embargo, también se usa el calendario lunar para determinar la Pascua.
Ello
hace que en ocasiones alguna fiesta o solemnidad, como el anuncio del Arcángel
Gabriel a la Virgen María, coincida con la Semana Santa; y por ello su
celebración deba ser trasladada para otra fecha.
Esto
se debe a una tabla de precedencias elaborada por la Iglesia para determinar
qué celebración es de mayor grado. Esta tabla a su vez está dividida en tres
grupos, dentro de los cuales también hay una numeración que establece la
prevalencia.
En
el caso de la Anunciación y la Semana Santa, ambas están en el primer grupo.
Sin embargo, la Semana Santa -que incluye el Domingo de Ramos- y los días de la
Octava de Pascua tienen número 2, mientras que las solemnidades del Señor y de
la Virgen María tienen el número 3. Por ello, la celebración de estas últimas
deben ser trasladadas para una fecha posterior.
¿Por
qué el 9 de abril? Porque otra regla de la Iglesia indica que si un año una
solemnidad coincide con una celebración de mayor grado, la solemnidad debe
celebrarse en el día siguiente que no esté impedido.
Por
ejemplo, este 2018 la fecha en que habitualmente se celebra la Anunciación del
Señor caerá en Domingo de Ramos. Por eso, deberá trasladarse al día siguiente
en que no haya impedimento, que es el 9 de abril, lunes de la segunda semana de
Pascua.
Fuente:
ACI