«El ser asociación es un valor y responsabilidad, que en este momento se
les encomienda. Con la ayuda de Dios y de la Iglesia, están llamados a hacer
fructificar este talento puesto en vuestras manos»
El Papa Francisco recibió cordialmente a los
representantes de la Asociación Italiana de Maestros Católicos – en ocasión de
su Congreso nacional - y quiso proponerles tres puntos de reflexión y
compromiso: «cultura del encuentro, alianza entre escuela y familia y educación
ecológica». Alentándolos asimismo a «hacer asociación»
En primer lugar, el Obispo de Roma les agradeció la
contribución que brindan en el compromiso de la Iglesia para promover la
cultura del encuentro, alentando a impulsarla de forma capilar e incisiva.
Y destacó que en «este desafío cultural, son decisivas
las bases que se sientan en los años de la educación primaria de los niños»:
La apuesta de la cultura del encuentro contra el
bullying
“La apuesta es la de cooperar en la formación de
chicos abiertos, que se interesen en la realidad que los rodea capaces de
cuidar y de ternura – pienso en el bullying - libres del prejuicio difundido,
según el cual para valer hay que ser competitivos, agresivos, duros hacia los
demás, en especial hacia los que son diferentes, extranjeros o los que de algún
modo son vistos como obstáculo para la propia afirmación”
«Éste, lamentablemente, es un ‘aire’ que nuestros
chicos respiran a menudo y el remedio es hacer que puedan respirar un aire
distinto, más sano, más humano. Para este objetivo es muy importante la alianza
con los padres».
Alianza educativa y complicidad entre escuela y
familia
Ante la actual crisis e incluso ruptura de la alianza
entre la escuela y la familia, el Papa alentó a «no mirar al pasado», sino a
tomar conciencia de los cambios y a «renovar el compromiso para una
colaboración constructiva, por el bien de los niños y jóvenes»:
«Y, puesto que esta sinergia ya no se presenta de
forma ‘natural’, hay que favorecerla de forma proyectual, también con la
aportación de expertos en campo pedagógico.
Pero primero hay que favorecer una nueva ‘complicidad’
– soy consciente del uso de esta palabra, ¿eh? Una nueva complicidad entre
maestros y padres. Ante todo, renunciando a pensar en nosotros mismos como
frentes opuestos, culpándonos mutuamente, sino, por el contrario, poniéndonos
en el lugar del otro, comprendiendo las dificultades objetivas que uno y otro
encuentran hoy en la educación, y creando así una mayor solidaridad:
complicidad solidaria».
Ecología integral, educación, estilo de vida
responsable no esquizofrénica
Con la educación ecológica, el Papa reiteró que no se
trata de meras nociones, sino de «educar a un estilo de vida basado en la
actitud de cuidar nuestra casa común, que es la creación». Recordando la
perspectiva cristiana, la relación con Dios, con Jesucristo centro del cosmos y
de la historia y con el Espíritu Santo fuente de armonía en la sinfonía de la
creación:
«Un estilo de vida que no sea esquizofrénico, que, por
ejemplo, cuide a los animales en extinción, pero ignore los problemas de los
ancianos. O que defienda la selva amazónica y descuide los derechos de los
trabajadores a un salario justo, y así sucesivamente, ésta es esquizofrenia
¿no? La ecología a la que hay que educar debe ser integral.
Y, sobre todo la educación debe apuntar al sentido de
responsabilidad: no a transmitir eslóganes que otros deberían implementar, sino
a suscitar el agrado de experimentar una ética ecológica a partir de opciones y
gestos de vida cotidiana».
Asociación con estilo evangélico
Antes de concluir, el Papa exhortó a «renovar la
voluntad de ‘ser y hacer asociación’ en la memoria de los principios
inspiradores, en la lectura de los signos de los tiempos y con la mirada
abierta al horizonte social y cultural». Sin temer las diferencias, los
conflictos que normalmente hay en las asociaciones laicales, afrontándolos con
estilo evangélico:
«El ser asociación es un valor y responsabilidad, que
en este momento se les encomienda. Con la ayuda de Dios y de la Iglesia, están
llamados a hacer fructificar este talento puesto en vuestras manos».
Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano
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