Maraca con patas
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
La
noche de Nochebuena... terminamos cantando villancicos con la gente del pueblo.
¡Acompañábamos con panderetas, guitarra, maracas...! Disfrutamos muchísimo.
Ayer también, después de desayunar, seguimos cantando todas juntas en la sala
al rededor del Niño.
Y
hoy... hoy bajaba las escaleras y, con cada movimiento, desprendía un sonido.
He aligerado el paso para llegar a Laudes, y el sonido aumentaba y me
acompañaba.
Ya
en la capilla he descubierto las mini-maracas que se quedaron en mis bolsillos
y, claro, con el movimiento al andar, sonaban acompañándome.
“Con
tanto villancico, ¡me he convertido en una maraca con patas!”, pensaba divertida.
Sí,
hoy parece que todo vuelve a la calma, que hay una especie de tregua hasta el
día de Nochevieja. Muchos volvéis a trabajar, otros aprovecháis para hacer
cosas. Pero... ¿suenas al andar? ¿Hoy tu paso tiene un sonido diferente? ¿Aún
quedan en tus bolsillos los instrumentos de los villancicos? ¿Queda en tu cara
la sonrisa y el gozo en el corazón de haber celebrado el Nacimiento de un Niño
que ha dado sentido a tu vida?
La
Navidad no es un día de fiesta y luego el vacío de una casa o la vuelta al
ritmo cotidiano. La Navidad te mete las maracas en el bolsillo para que sigas
caminando, pero de forma diferente: a ritmo de la certeza de que Dios hecho
Niño está contigo, a ritmo de la alegría de que ha venido a salvarte.
Hoy
no es un día más, un día de bajón después de la fiesta. Hoy la fiesta continúa
porque has contemplado y disfrutado de la Verdadera Navidad, ¡has celebrado que
Él está contigo! Deja que tus maracas suenen, y transmite Alegría a los que te
encuentres.
Hoy
el reto del amor es que felicites también la Navidad con una sonrisa a cinco
personas desconocidas que te encuentres.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
