Led fluorescente
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Este
año, de entre todos los adornos navideños, hay uno que es genial por su
originalidad. Se trata de una pizarra que hemos puesto en la escalera de
bajada, justo a la puerta del Noviciado por donde todas las monjas tienen que
pasar para ir desde sus celdas al coro.
No
es una pizarra normal, sino que se trata de una pizarra de led fluorescente.
Aparentemente, parece más bien un cuadro negro, pero, después, si la enciendes,
la cosa cambia mucho. Para escribir en ella no vale la tiza corriente, sino
unos rotuladores fluorescentes, de manera que, cuando los utilizas sobre la
pizarra y enciendes los leds, hace un efecto increíble y se ilumina lo que has
escrito o dibujado en ella con el rotulador, mientras que, si permanece
apagada, no se ve.
El
día que decoramos el Noviciado sacamos la pizarra afuera y la colocamos sobre
un caballete para que la que quiera pueda ir cambiando el mensaje. Y así hemos
ido viendo frases como: “Te esperamos”, “Ven a nuestros corazones”, “Feliz
Navidad”, “Ha nacido Jesús” ... y también preciosos dibujos del Niño Jesús o de
angelitos que hicieron las más artistas.
Ayer,
al bajar al coro y pasar por delante de la pizarra, estuve un rato mirándola, y
me quedé con ella en la cabeza. Porque, ¿qué es lo fundamental de la pizarra?
El truco de la pizarra está en la luz. Sin la luz, no se ve nada, no dejaría de
ser un cuadro negro, que puede tener escritas frases muy hondas o dibujos
llenos de vida, pero... ¡no se ve nada! Es cierto que todo es importante y
necesario, pero lo fundamental es la luz que ilumina el conjunto.
Jesús
vino al mundo para ser nuestra Luz, la Luz que ilumina nuestro camino para que
podamos ver cuál es el siguiente paso; pero también la Luz que llena de calor y
de amor nuestra vida, que nos hace estar llenos de Paz y nos regala poder vivir
confiando en Él... Y es que sólo cuando le dejamos entrar nuestro día se llena
de luz, y así, poco a poco, todo lo que hacemos se va convirtiendo en un
mensaje para los demás: desde un abrazo o una felicitación de Navidad, hasta
escuchar a aquel familiar...
Tu
vida tiene un mensaje que dar al mundo, y para ello necesita tan sólo una cosa:
la luz de Cristo.
Hoy
el reto del amor es mantener encendida tu pizarra. Hoy te cruzarás con muchas
personas, sé luz para ellos con un gesto de cariño: abrir la puerta, un “buenos
días”, preguntar por su familia... y, si en algún momento del día te sientes
sin fuerzas, no te preocupes, es normal, sólo necesitas volver a conectarte a
Él, dejar que su Amor te vuelva a encender.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
