"La
alegría cristiana es la alegría del niño en el vientre de Santa Isabel cuando
se encontró con María"
Durante
la Misa celebrada este jueves 21 de diciembre en la Casa Santa Marta, el Papa
Francisco pidió a los cristianos ser alegres, que muestren a los demás esa
alegría de haber sido perdonados y redimidos por el Señor, evitando tener “cara
de velorio”.
En
su homilía, el Papa se refirió a la historia del filósofo “que criticaba a los
cristianos, que afirmaba ser agnóstico o ateo y criticaba a los cristianos
diciendo: ‘Estos, los cristianos, dicen que tienen un Redentor. Yo lo creeré,
creeré en el Redentor cuando tengan cara de redimidos, cara gozosa por haber
sido redimidos’”.
El
Pontífice cuestionó entonces: “Por eso, si tienes cara de velorio, ¿cómo podrán
los demás creer que tú has sido redimido? ¿Qué tus pecados han sido
perdonados?”. “Este es el primer punto, el primer mensaje de la liturgia de
hoy: tú has sido perdonado, cada uno de nosotros es un perdonado”.
El
Santo Padre reflexionó en la Misa de hoy sobre la alegría cristiana, una
alegría que se sustenta en tres elementos: es una alegría que procede de haber
recibido el perdón, que se alimenta del Señor, y que evita el derrotismo.
Francisco
recordó que “el Señor revocó tu condena” y por lo tanto invitó a alegrarse y a
no llevar una vida tibia: “Esta es la raíz específica de la vida cristiana, que
hemos sido perdonados”.
Francisco
insistió: “Dios es el Dios del perdón”. Recordó que “el Señor camina con
nosotros”, está “en medio de nosotros, en nuestras pruebas, dificultades,
alegrías, en todo”.
En
este sentido, animó a dirigir “cualquier palabra al Señor, que se encuentra a
nuestro lado”.
Por
ello, animó a ser optimistas, “el pesimismo no es cristiano”. El pesimismo
“nace de una raíz caracterizada por no saberse perdonado. De una raíz que no ha
sentido la ternura de Dios”.
“El
Evangelio nos hace ver esta alegría: ‘María, alegre, se levantó y fue
adelante’, también la alegría nos hace ir adelante, siempre, porque la gracia
del Espíritu Santo no conoce la lentitud. El Espíritu Santo siempre va
adelante, siempre nos empuja adelante, siempre adelante, como el viento en la
vela, en la barca”.
En
definitiva, la alegría cristiana es la alegría del niño en el vientre de Santa
Isabel cuando se encontró con María.
“Esta
es la alegría que nos pide la Iglesia: por favor, seamos cristianos alegres,
hagamos todo el esfuerzo para mostrar a los demás que hemos sido redimidos, que
el Señor nos ha perdonado todo, que, si caemos, Él también nos perdonará porque
es el Dios del perdón, es el Dios en medio de nosotros que no nos dejará caer
de la barca”.
“Este
es el mensaje de hoy”, concluyó Francisco: “‘Levántate’. Es ese ‘levántate’ de
Jesús a los enfermos: ‘Levántate, grita de alegría, regocíjate, aclama con todo
tu corazón”.
Fuente:
ACI
